miércoles, 8 de julio de 2009

7 Replanteamientos necesarios acerca del paganismo histórico


- Aprovechando el retraso semanal, recupero este documento publicado en agosto del 2008 en el antiguo grupo de Msn "Sendero Celta" ( ahora "Sendero Pagano") , con el fin de resucitar los enlaces perdidos en la mudanza a los foros. -


A pesar de que muchos paganos se complacen en recordar una y otra vez las persecuciones, parece que no han entendido lo esencial de la cuestión: Un tipo siguiendo un manual en el que se describe lo que el acusado de brujería debe creer, preguntando y preguntando, tratando de ajustar lo que esa persona responde al modelo que le han dado.

Lo que yo me pregunto es si estas personas que tanto recuerdan “la persecución y las hogueras” han leído alguna vez las actas de un proceso, de uno de aquellos en los que aún no se ha aplicado la tortura y los acusados declaran tranquilamente sus creencias y prácticas evidentemente mágicas, en las que narran sus batallas y enfrentamientos, en las que no se ignora la existencia de unos oponentes que hay que neutralizar, todo ello sin dejar de considerase a sí mismos cristianos.

Me pregunto si estas personas se darán cuenta alguna vez que están actuando como esos mismos inquisidores, retorciendo y forzando los datos para que encajen en sus propios esquemas mentales, pretendiendo que los campesinos europeos de las edades Media y Moderna vayan a hacer círculos, a invocar a los cuartos, a adorar al Dios y a la Diosa, a ir alegremente por ahí proclamando “haz lo que quieras, sin dañar a nadie”, mientras escuchan música newage... y ya de paso que lo hagan también los romanos de época clásica, los “celtas” protohistóricos, los agricultores del neolítico y los cazadores del paleolítico.

Eso es lo que realmente me enoja, esa prepotencia y falta de sentido común. Los datos históricos no son tan importantes, pero ciertas visiones simplistas del pasado, modeladas al antojo de fantasías, no constituyen tanto una falta de respeto como una muestra de una cierta actitud evasiva con la que no se llega a ninguna parte. Para mí es un aspecto más de la manía de anteponer la fantasía al conocimiento y a la acción, la apariencia a la realidad, la forma al contenido... Pero no nos engañemos, ciertamente se oye muy exagerado considerar que en la prehistoria se llevaran a cabo prácticas tales y por tanto es generalmente fácil señalar el error, pero hay muchos intentos más sutiles que pasan sin llamar la atención teniendo el mismo espíritu que esas afirmaciones.

En otro tiempo yo creí uno por uno en los tópicos que me ha tocado señalar y tratar de desarmar. Creía en ello de veras, con entrega, y no creo que entonces fuera más tonta de lo que ahora pueda ser, conservo muy buenos recuerdos de aquella época y me alegro de que esa información, aunque errónea, llegara a mí porque fue lo que debía vivir en el momento, y un importante punto de partida hacia otras cosas. Hay una diferencia enorme entre los que están al principio del camino, viviendo lo que tienen que vivir en ese momento, y los que se han quedado a medias y por su propia incapacidad se han quedado ahí tirados, estorbando el paso, fracasados y resentidos, creyéndose mejor que los primeros y tratando de retenerlos, como si temieran las posibilidades de éstos de llegar a conseguir aquello que ha quedado fuera de su alcance.
Y creo que muchas de las críticas dañinas que se dirigen a personajes como la Dra. Murray o Gérald Gardner, o a los que están empezando a estudiar y practicar son una muestra de ello; lo segundo es tan cruel como decir antes de tiempo a un niño que los "Reyes Magos son los padres", robándole la experiencia que por su edad le corresponde disfrutar plenamente; y lo segundo tan estúpido como afirmar que los filósofos griegos eran atrasados ignorantes porque no conocían los usos de la electricidad, cuando la idea es que incluso con esa carencia aportaron mucho más a su tiempo que aquellos que los critican.

En la mayoría de ocasiones lo cierto es que nadie va a exigirnos que corrijamos nuestros propios errores; esa debe ser tanto una necesidad como una exigencia personal, intrínseca a la búsqueda del conocimiento. Cuando nuestro propósito es honesto, se van abriendo puertas, nos llevamos grandes sorpresas, y también pagamos por cruzar cada una de ellas un precio - no económico- proporcional a las oportunidades que nos brindan. Eso significa que en muchas ocasiones nos sentimos solos, que muchas cosas que otrora creíamos que no llegaríamos a alcanzar ya forman parte de nuestra vida o han quedado atrás, al igual que ciertas personas que aún respetamos por agradecimiento, pero cuyas aportaciones, en el momento en el que estamos, no nos sirven; y que aún dándonos cuenta de lo poco que sabemos, ya sabemos mucho más que otros... En esos momentos el mundo entero puede estar aplaudiéndonos, pero en lugar de sentir orgullo, o autocomplacencia, lo cierto es que nos sentimos tristes porque nuestro crecimiento nos ha llevado a abandonar un mundo de cómodas cetezas y nos adentra en un terreno desconocido, sin saber cuándo ni cómo, ni si existe la posibilidad de que alguien que lo conozca nos tienda la mano en ese tramo del sendero. Pero lo que no es posible volver atrás, "volver a creer en los Reyes Magos" cuando ya sabemos lo que son; no hay posibilidad de regresión, incluso si nos damos por vencidos y abandonamos la búsqueda, las cosas no volverán a ser lo que fueron. Así que lo único sensato es seguir adelante, en lugar de estancarnos y pudrirnos en la amargura y el resentimiento por el "paraíso perdido".

A veces duele darse cuenta de que algo en lo que creíamos es una mentira... Pero es el dolor de romperse para poder abarcar algo mayor, es el dolor del crecimiento, del aprendizaje. y constituye una bendición porque nos indica que aún estamos vivos y que queda mucho camino por recorrer, tanto, que hasta el último aliento estaremos viendo un horizonte que se nos ofrece generosamente para ser cruzado. Realmente hay momentos en los que cosas mucho más importantes que estos tópicos se derrumban, en los que tiemblan los cimientos de nuestras creencias y de nuestra propia identidad , en los que llegamos a extraviar por una temporada el sentido de nuestras vidas , el suelo desaparece bajo nuestros pies y miramos al abismo... eso también es parte de la búsqueda, y sobrevivimos a ello, fortalecidos, confirmando la potencia de nuestra existencia. Seria demasiado largo explicar de las cosas que uno deja en el camino, pero como consuelo debo decir que nada es en vano, que tarde o temprano aquello realmente importante de lo que debimos despedirnos o desprendernos se recupera o reaparece bajo una forma aún más valiosa.
...Y ante esta perspectiva, por mí los vecinos pueden creerme tan necia como consideren oportuno :)

7 Replantemientos necesarios acerca del paganismo histórico

Prehistoria

1. El “astado” de las pinturas rupestres y las figurillas de la “diosa de la fertilidad” no son parte del mismo imaginario que el paganismo de las sociedades agrícolas/pastoriles. [Corrección]

Cuando se quiere remontar el origen de las prácticas paganas vigentes a un pasado remoto, se apunta hacia el Paleolítico Superior, la “Edad del Hielo”, cuando el hombre seguía a los rebaños de renos en sus migraciones, y habitaba temporalmente las cavernas de las que se ha conservado el arte rupestre (pinturas, relieves y esculturas).
Se ha debatido mucho acerca de la interpretación que debiera darse a este arte, y la idea de que las pinturas de animales corresponden a una acción de mágica simpática -dibujo lo que quiero cazar- es la que parece mantenerse en la opinión general, pero lo cierto es que hace decenios que se vio que esta teoría no acababa de encajar con la realidad, pues tanto el variado imaginario ( no sólo hay escenas de caza e híbridos hombre-animal, sino figuras abstractas) como la disposición de los elementos ( no se pinta en cualquier roca, se buscan cuevas con condiciones especiales, se aprovecha el relieve, los efectos de la luz de una antorcha al desplazarla ante el mural...) clamaban a un nivel de complejidad superior.
Hoy en día se maneja la hipótesis (presentada por Jean Clottes y David Lewis-Williams en la obra “Los chamanes de la prehistoria”) de que el arte rupestre europeo del Paleolítico Superior fue un método de transmisión del conocimiento chamánico del tránsito entre mundos o, al menos, una herramienta más en el hacer del chamán. No está de más señalar que para el estudio de otros aspectos históricos de la época, como los asentamientos y “estilo de vida” , lo que se toma como referencia son los asentamientos indígenas norteamericanos.
La cuestión es más importante de lo que pueda parecer, porque se nos ha malacostumbrado a ver en la imagen del “Brujo” híbrido de Les Trois Frères al “Dios Astado” y en las “venus” Paleolíticas a la “Diosa de la fertilidad”... Sin tener en cuenta que ambas manifestaciones artísticas corresponden a una cultura radicalmente diferente y opuesta a la que vería surgir los primeros cultos religiosos tal como los entendemos hoy día. Las gentes del Paleolítico fueron cazadoras-recolectoras, y las del Neolítico agrícolas y pastoriles; y cuando, desde la zona del Próximo Oriente, se extendieron éstas segundas, comieron paulatinamente el terreno a las primeras hasta extinguirlas.

Bibliografía :

Jean Clottes , David Lewis-Williams : “Los chamanes de la prehistoria”, de. Ariel, Barcelona, 2001 Recensión crítica de la obra, por Rafael Montes

2- El “matriarcado” jamás existió.

Con la llegada del Neolítico, la domesticación animal y vegetal, llega también el más horrible de mitos históricos del paganismo: El Mito del Matriarcado. El Matriarcado no existió nunca, el concepto del matriarcado es un invento de Morgan y Bachofen, quien temporizaba la historia como una línea recta evolucionando de la barbarie a la civilización (y, para él, el matriarcado era un estadio inferior de evolución). Con el inicio de la arqueología Evans excava los yacimientos cretenses, en los que aparecen muchas representaciones femeninas, que se interpretan como prueba física de la existencia de ese Matriarcado como una etapa primitiva y universal de la sociedad. Se forja el mito contemporáneo de la Gran Diosa Madre, interpretándose en la misma línea las estatuillas femeninas del Neolítico, las “Venus” prehistóricas.

Los datos etnográficos en los que se basaban Bachofen y sus contemporáneos, han sido rebatidos, o superados. El matriarcado no se reconoce como un fenómeno universal, puesto que cada sociedad tiene una evolución propia, de igual modo no se ha podido demostrar que existiera en ningún momento un patriarcado en femenino, un dominio de las mujeres sobre los hombres. Sin embargo estas propuestas acabarían confirmando la existencia de unas sociedades en las que existió la matrilinealidad (el nombre y la herencia se transmiten por vía femenina) y el matrilocalismo (tipo de matrimonio en el que el hombre deja su hogar para integrarse en el de la mujer).

Etnográficamente encontramos también datos de sociedades que, sin ser patriarcales, no tienen porqué estar controladas completamente por el sexo femenino. Así, las representaciones pictóricas, líticas y escultóricas halladas en las excavaciones cretenses de época Minoica dan a entender que las mujeres tuvieron reconocida autoridad en áreas de la vida pública, especialmente en el religioso. De igual modo a lo largo del tiempo y la geografía van apareciendo sociedades en las que las mujeres detentan un estatus similar al de los hombres, sino en todas, en algunas áreas de poder.

Por otro lado, la idea de que el “patriarcado” llegó hasta Europa occidental con las migraciones indoeropeas, otro tópico frecuente, es rebatida por Jean André y Jeane Zammit en “El Camino de la Guerra: La violencia en la Prehistoria”, quienes recopilan datos que apoyan la hipótesis de que el patriarcado se empezaba a gestar independientemente en las mismas zonas y sociedades a las que después llegarían los indoeuropeos.


Bibliografía: Gerda Lerner, “La creación del patriarcado”, Ed. Crítica, Barcelona, 1990
Artículo relacionado : “El Mito del matriarcado”

3- No existió tampoco una “Época Dorada”.
Estos y otros mitos posteriores forman parte de un mito mayor que los engloba, la idea de una “época dorada” situada en algún punto indefinido del pasado, en el que supuestamente el humano vivía en “armonía” con sus semejantes, con los animales y con la naturaleza en general, como en una especie de paraíso original, en el que se extendía la mano y caían los frutos ( o dabas una palmada y manaban las fuentes).
André y Zammit, además de mostrar cómo es posible que el patriarcado se iniciara de modo autóctono sin necesidad de la influencia de la migración indoeuropea, recopilan datos que muestran que la violencia y los conflictos se vienen dando desde mucho antes, sin que por ello se nos pueda permitir considerar a los humanos prehistóricos como unos brutos insensibles. Simplemente, el conflicto, forma parte de la humanidad.

Bibliografía:

Jean André y Jean Zammit: “El Camino de la Guerra: La violencia en la Prehistoria”, Ed. Ariel, Barcelona, 2002. Extractos y comentarios sobre la obra: Ni bruto ni cordero, notas sobre la violencia y la visión del pasado


Protohistoria



4- Los “celtas” a modo de comodín.

El término protohistoria se refiere a aquellas culturas de las que no nos han llegado fuentes escritas propias, pero que son referenciadas por culturas históricas contemporáneas; como es el caso de los “celtas”.

Ya desde un buen principio encontramos un problema clave; la voluntad de contemplar la Edad del Hierro des de una perspectiva que subraye la ya citada continuidad linear con la misma, a fin de crear un pasado familiar y seguro en el que ubicar nuestras raíces. Se ha seguido una metodología corrupta discriminando las fuentes de información según el propio interés. Tal como señalan Hill y Cumberpatch (1993) se ha enfatizando, por ejemplo, la proximidad cronológica con periodos posteriores (especialmente con la Alta Edad Media), en busca de “pruebas” que indicaran que Europa era esencialmente la misma antes y después de la invasión romana. (...)Se ha trabajado desde un punto de vista exclusivamente europeo, potenciando el sentimiento de descendencia, apropiándonos de ella como de una herencia y negando la posibilidad de un pasado que contradiga las propias expectativas sobre el mismo. Y se ha creado el paradigma de los “celtas”.

En la mayor parte de los estudios se utiliza el término “céltico” como apropiado para aquellas culturas que ocupan la Europa central y occidental durante la llamada “segunda Edad del Hierro”. En muchas ocasiones se asimila la “Cultura de La Tène”[2] con la “Cultura Céltica”. Tal como indican Belén y Chapa (1997) esto supone un serio problema de análisis histórico, ya que el término “celtas” se ha usado con una variedad notable de significados, lo cual hoy en día se manifiesta en un notable confusionismo. Algunas de estas acepciones fueron recogidas por Renfew;

a) Pueblos denominados “celtas” por los autores grecolatinos.

b) Pueblos que se denominaban “celtas” a sí mismos.

c) Grupo lingüístico definido por la investigación actual.

d) Complejo arqueológico definido como “Cultura de la Tène”.

e) Estilo artístico desarrollado a partir del 500 a.n.e

existiendo, además, muchos otros usos , desde alusiones al carácter “céltico”, a reivindicaciones de carácter étnico, estilos musicales, etc., propios de nuestra época.

Según Hill y Cumberpatch “Los “Celtas” nos son inmediatamente familiares y su sombra borra la diferencia en la Edad del Hierro”. Estos celtas fueron creados en el ambiente de la Europa del s. XIX , a la vez influenciando y siendo influenciados por diversas ideologías, como el Romanticismo, el nacionalismo y el imperialismo. Lo cierto es que han sido durante muchos decenios lo que se esperaba que fueran; para irlandeses y escoceses, por ejemplo, han representado el papel de unos antepasados libres del dominio anglo-sajón, mientras que para ingleses y franceses se han tomado como referencia “histórica” de mitos nacionalistas que apoyaran la expansión imperial.

Se podría decir que la Edad del Hierro escapó hace tiempo del estricto terreno del estudio prehistórico, para ser absorbida por el común de la sociedad como un canto exaltado al que se han ido uniendo las voces de los propios especialistas en el tema, en la medida en que, como humanos que son, han dependido de su contexto.

Se ha entendido la Edad del Hierro prerromana en función de un paradigma “céltico”, entendiendo por “celtas” a un conjunto de pueblos con una misma lengua y estructura social, unos mismos espíritu y esencia. Así, tomando la Edad del Hierro como algo “céltico” no ha hecho falta pararse a investigar lo que fue realmente. (...) Hay que reconocer que la “celticidad” es algo ilusorio; depende de una forma platónica, constituyendo una “esencia que, en última instancia, descansa en conceptos nacionalistas y racistas decimonónicos de etnicidad” (Hill y Cumberpatch 1993).
Bibliografía: HILL, J.D. ; CUMBRPATCH, C.G. (1993) : “Volviendo a pensar la Edad del Hierro” Trabajos de Prehistoria, 50, pp.127-137
BELÉN, M. ; CHAPA, T. (1997) : La Edad del Hierro, ed. Síntesis, Madrid.

Artículo completo: La Edad del Hierro y el Resurgimiento del Paganismo.


Edad Antigua


5- El verdadero origen de la palabra “pagano”


Todos hemos oído hasta la saciedad que la palabra “pagano” deriva del latín “pagus”, campo, y automáticamente se asocia como referencia a una especie de prácticas bucólicas, pero más bien venía a significar más bien algo como “pueblerino”. Como explica Peter Brown en “El primer milenio de la Cristiandad occidental”:

“A finales del siglo IV empezó a circular entre los cristianos el término paganus, “pagano”, para subrayar el carácter marginal del politeísmo. Originariamente la palabra paganus significaba “personaje de segunda clase”, designando por ejemplo al paisano frente al soldado regular, o al suboficial frente al oficial de alto rango. Un sacerdote hispano, Orosio, que escribió Historia contra los paganos por encargo de san Agustín en 416, añadiría un nuevo elemento a este sentido denigratorio y excluyente. Hacía saber a los politeístas cultos, a los notables de las ciudades e incluso a los miembros del Senado romano, que la religión que profesaban era propia de las gentes del campo, de los habitantes del pagus, de los paysans o paesanos, es decir, una religión propia únicamente de un obstinado grupo de campesinos que no se habían visto afectados por los tremendos cambios que habían puesto patas arriba las ciudades del Imperio romano.”

Nadie va a negar que, efectivamente, los antiguos cultos y tradiciones perviven en los territorios rurales, y que, por lógica, se mantendrán mejor en zonas aisladas o, cuanto menos, alejadas del control del poder vigente. Pero, a causa de esta asociación de “politeísmo y ruralidad”, por un lado parece que se olvide que no sólo fue una cuestión campesina y, por otro, no se tiene en cuenta la pervivencia de cultos y prácticas necesariamente diferentes, pero igualmente antiguos, en las ciudades.

6. La inexistencia de una -sola- “Antigua Religión”.

Sólo en el territorio del Imperio Romano no había una religión, sino una pluralidad vastísima de religiones y cultos, desde los propios del hogar, hasta los estatales, pasando por todos los de extranjeros y de las tierras ocupadas. Sigo con Brown:

“Se consideraba de sentido común que hubiera múltiples divinidades y que esas divinidades exigiera un culto que se manifestaba mediante gestos de reverencia y gratitud concretos y visibles públicamente. (...) Los dioses no eran desde luego abstracciones vanas. Se trataba de seres vibrátiles, cuyos ordenamientos inferiores compartían el mismo espacio físico que los hombres. Afectaban a todos los aspectos del mundo natural y de los núcleos humanos. Se pensaba que ciertos dioses eran superiores a otros. La religio que recibían esos dioses superiores dependía, en gran medida, de la imagen de sí mismos que tuvieran sus adoradores. Los filósofos místicos echaban de menos a unos dioses superiores y, por encima de ellos, aspiraban a la fusión con el Uno, con la fuente embriagadora y metafísicamente necesaria de todo ser. (...) Pero dicha experiencia no suponía la exclusión de los demás dioses, que se veían degradados, pero no negados. Los filósofos eran espíritus superiores. No compartían las burdas preocupaciones de la multitud. Pero a nadie se le habría ocurrido negar la existencia de los dioses normales y corrientes. Se pensaba que dichas divinidades habitaban más cerca de la tierra. “Estaban cerca” de sus adoradores, dispuestos a aumentar y a conservar las cosas buenas de la vida a cambio del debido respeto.

Lo que importaba eran las religiones, en plural, las múltiples maneras – tradicionalmente admitidas – de mostrar el respeto debido a una muchedumbre de dioses cuya presencia invisible prestaba calor, solemnidad y un toque de eternidad a esa gran colmena de comunidades superpuestas en la que, como hemos visto, se hallaban incluidos los habitantes del Imperio romano (...).

Las diversas religiones, naturalmente en plural, respondían a las supuestas alternativas de la fortuna humana y a un elevado sentido de la obligación para con las distintas comunidades (...) Así pues, religio podía ser tanto un graffito escrito en una pared de Ostia con el texto: “Hermes, buen amigo, séme propicio”, como la orden impartida a una sacerdotisa egipcia, en la que se le exhorta a acudir al templo del lugar”para realizar los sacrificios habituales por nuestros señores los emperadores y sus victorias, por la crecida del Nilo, el incremento de las cosechas y el saludable equilibrio del clima” (...)“

Por si fuera poco, no hay que olvidar que los mismos cultos y tradiciones cambiaron con el tiempo.

Bibliografía: BROWN, Peter: El primer milenio de la cristiandad occidental, Editorial Crítica, Barcelona, 1997 Extractos de los Capítulos 1 y 2
Artículo relacionado: Las Lupercales, evolución de los cultos arcaicos en Roma
Edad Media y Edad Moderna


7- El muy mal entendido “Tiempo de las hogueras”.

Otro de los mitos históricos recurrentes es el de la Inquisición, y el error común de situar su mayor crudeza en la Edad Media y a manos exclusivas de las iglesias cristianas. Los “Tiempos de la hoguera” se han estudiado y referenciado para multitud de propósitos; Jules Michelet describió a las “brujas” como heroicas marginadas sociales, y otros muchos autores han seguido el modelo para heroizar a científicos; algo de eso queda – como se ve en el artículo de Punset-, pero hay demasiado de reduccionista en esas interpretaciones y para entender algo de la situación que se dio, debemos ir algo más allá.

En los alrededores del año 1000 de nuestra era, tras la caída del Imperio Romano, existe una revivificación del paganismo. En este tiempo la gente hace más o menos lo que le parece, y obispos como Bucardo de Worms lo más que pueden hacer es escribir sus penitenciales, obras que detallan faltas cometidas y tarifas a pagar para “corregirlas”. Las faltas señalan antiguas creencias que recobran fuerza, así como prácticas y cultos. Durante la Edad Media, las instituciones eclesiásticas eran realmente escépticas hacia las posibilidades de la brujería y los antiguos cultos.

Las primeras persecuciones fueron católicas y se dieron también en la Edad Media, sí; pero se dirigieron a los cátaros/albiguenses. Las acusaciones que se dirigieron a este colectivo, y que se dirigirían más tarde contra los judíos, son la base de un cuerpo de acusaciones que se seguiría elaborando de forma acumulativa a lo largo de los siglos hasta llegar a los manuales empleados en posteriores inquisiciones... “Brujas” y “brujos” fueron de los últimos en entrar en el punto de mira, cuando se declaró la brujería como un acto de herejía.

Se ha insistido en que el Medievo es un periodo de oscurantismo, y, de hecho, el que se le llame “Edad Media” es una muestra del prejuicio sobre la época que “quedaba entre el resplandor de la cultura Clásica, y el del Renacimiento”. Esto dificulta enormemente la tarea de apreciar las libertades - o, si se prefiere, los “márgenes de tolerancia” -, que la sociedad conservaba por aquel entonces y el ver cómo éstos fueron eliminados a la llegada de la Edad Moderna. Lo que hay que tener en cuenta para entender la situación es que hay un cambio de mentalidad importante, que traerá como consecuencia un cambio paralelo en los métodos de la Inquisición, aumentando exponencialmente el número de víctimas.

Anna Armengol lo expone de un modo excelente en su estudio “Realidades de la brujería en el s.XVII”:

“(...)En el año 1484,(...) Inocencio VII publicó la bula Sumis Desiderantes Affectibus donde afirmaba la existencia de la brujería y autorizaba la redacción del Malleus Maleficarum. Fue el primer tratado que hizo accesible a un público amplio el concepto acumulativo de brujería. (...)
El Malleus no formuló el concepto acumulativo de brujería, pues éste ya había sido formulado cincuenta años antes. (...) No obstante, dicha obra ayudó a confirmar la fusión entre diversas creencias ya que se analizaba a las brujas en una obra de forma ordenada y sistemática. Sirvió como “enciclopedia de brujería” y transmitió un conjunto de creencias cultas a un público más amplio. También proporcionó un soporte teológico y asesoramiento legal para instruir causas de brujería y declaró que los que negaban la realidad de la brujería eran herejes. (...)
A finales del siglo XV la nueva infraestructura ideológica empieza a adquirir cuerpo de una forma decisiva. María Tausiet Carlés opina que a finales del siglo XV en Europa, coincidiendo con la eclosión de los procesos por brujería, aumentó el número de tratados contra la superstición. Esto no había preocupado hasta el momento en que se empezaron a construir los Estados modernos.
No obstante, no es extraño encontrar opiniones divergentes. (...)Pero los escépticos rápidamente fueron atacados por demonólogos como Jean Bodin.”

Existieron inquisiciones tanto católicas como reformistas. Precisamente una de las faltas que los reformistas ven en los católicos es que muchas de sus tradiciones (el culto a la Virgen y a los santos, las procesiones, los exvotos...) parecen venir del antiguo paganismo, y lo que están buscando es una depuración de estos elementos. Las persecuciones tuvieron más impacto en las zonas protestantes, pero, en general, si hasta el momento había habido una cierta tolerancia a partir de este momento se empiezan a activar controles mucho más exhaustivos.

Como ejemplo, en la Castilla medieval existieron movimientos religiosos cristianos netamente femeninos, por un lado se desarrolló cierta devoción hacia la “Santa Parentela”, la familia femenina de Jesús ( y principalmente a su abuela Santa Ana), por otro, algunas mujeres fueron místicas, otras decidieron dedicar sus vidas a Dios, de un modo seglar, algunas iban de pueblo en pueblo enseñando a leer a la gente, y otras se recluían en pequeños recintos individuales a llevar una vida muy austera, otras crearon comunidades femeninas con el mismo propósito. Con el cambio de mentalidad y el aumento del control social estas ramas de espiritualidad cristiana, surgidas de la conciencia y devoción personal, también fueron duramente censuradas y cortadas de raíz. Se prohibió que hubiera comunidades de mujeres – tenía que haber al menos un cura para vigilarlas - , o se las acusó de “falsas santas”, y algunas fueron igualmente perseguidas.

Es muy importante entender la diferencia entre las primeras inquisiciones, de época medieval, y las de la época moderna (que llegaron a América). Las segundas tratarán de ajustarse a los métodos científicos, y se recupera la tortura como medio para lograr la confesión : “La investigación como búsqueda autoritaria de una verdad comprobada o atestiguada se oponía así a los antiguos procedimientos del juramento, de la ordalía, del duelo judicial, del juicio de Dios o también de la transacción entre particulares. La investigación era el poder soberano arrogándose el derecho de establecer la verdad por medio de cierto número de técnicas reguladas” (M. Foucault, 1986).

Es normal que el poder vigente trate de sacar de en medio posibles peligros, existía cierta idea de que algunos perseguidos se habían convertido falsamente al cristianismo para escapar de la amenaza, y era necesario descubrir quienes eran y eliminarlos.
Al mismo tiempo se trató de eliminar toda forma de “superstición”, pues se buscaba una religión única que pudiera estar a la altura de la “ciencia” que parecía estar ocupando posiciones importantes, de modo que los místicos y muchos cristianos también fueron perseguidos. - Sí, sabemos que algunos científicos eminentes habían caído antes a manos de los mismos tribunales, pero las cosas cambian... así como Robespierre envió a unos cuantos a la guillotina, hasta que le llegó el turno de probarla en su propio cuello-.

Las autoridades eclesiásticas insistieron en solicitar la colaboración de los poderes civiles, y finalmente el de peso las persecuciones pasó del terreno teológico al civil; de las manos de los tribunales eclesiásticos derivó los tribunales civiles - si había una “metodología científica”, bastaba con seguir los pasos para llegar al resultado -, que agravaron sustancialmente la situación: la mayor parte de las ejecuciones fueron llevadas a cabo por estos últimos. Y, sin embargo, hay que señalar que ni todos los juicios acabaron en ejecución, ni las persecuciones tuvieron la misma fuerza en todo el tiempo y extensión geográfica que el fenómeno abarca.


Bibliografía:

Caro Baroja, Julio: “Las brujas y su mundo” (ese es el que leí yo, aunque no tengo referencia bibliográfica, porque me lo prestaron. Hay otros del mismo autor que tocan el tema, pero creo recordar que con todo lo discutible que tiene el autor, en este queda bastante claro lo del cambio de mentalidad).

Ginzburg, Carlo: “Historia nocturna”, Ediciones Península. Barcelona 2003 y “Les batailles nocturnes: sorcellerie et rituels agraires aux 16e at 17e siècles” (sorry, no tengo a mano la referencia editorial, creo que no lo llegaron a traducir al español, “El queso y los gusanos” creo que también toca el tema).
El estudio que documenta lo que yo he intentado resumir mucho mejor de lo que yo podría hacerlo:
Armengol, A. REALIDADES DE LA BRUJERÍA EN EL SIGLO XVII, Tiempos Modernos Nº 6

Maria Teresa Fuster escribió un artículo interesante sobre la Caza de Brujas en la Edad Moderna, que está en la web de Temakel.
Otro artículo interesante que recopila la visión de diversos investigadores acerca de la brujería y las persecuciones está en la página de Gonçal Vicenç Bòrdes: La Velleta Verda - Las brujas

*Acerca del resurgimiento pagano del año 1000:

FOSSIER, R. : “La Fin de la Pensée Sauvage” Le Moyen Age , ( vol. II, L’éveil d’Europe.) Ed. Armand Colin, Paris, 1982 Extractos pp.62-69
*Sobre las beguinas, emparedadas, etc. castellanas y la Santa Parentela no hay mucha información en la red, pero localicé un par de notas que con reservas pueden servir:

El Voto de Tinieblas o el Emparedamiento en las Comunidades de Monjas

Santa Ana Madre y Santa Ana Maestra

* Procesos inquisitoriales, como ejemplo el que aparece en Lecouteux, Claude; “Hadas, brujas y hombres lobo en la Edad Media. Historia del doble.”, Ed. J.J. de Olañeta, Palma de Mallorca, 1999: Proceso a Thies, el "hombre lobo" de Livonia

viernes, 26 de junio de 2009

El fin de un mundo

Primero debes reconocer el mal. Luego, debes combatirlo.
Finalmente, debes evitar convertirte tú mismo en mal.

A lo largo de nuestro aprendizaje acumulamos una serie de conocimientos teóricos y prácticos que, con suerte, no tardamos en comprender que quedan integrados de manera natural a las diversas facetas de nuestras vidas. Entendemos, también, que así como los Dioses pueden recibir varios nombres, o que cualquiera de éstos puede abarcar una diversidad casi infinita de significados; Sucede que aquello que nosotros guardamos en el baúl de la "magia", la "espiritualidad" o el "crecimiento personal" es muy similar a lo que otras personas creen y practican a diario, por más que nunca le asignarían dichas etiquetas.
Así mismo, se nos suele decir que hay que ser prudentes en el uso de la magia, procurar no tener ventaja sobre el resto de personas... lo que contribuye a que, en muchas ocasiones, no nos demos cuenta de que a menudo el mundo es un campo de batalla, en el que tratar de usar la magia como arma viene a ser como enfrentarse a una legión de tanques cargados con cestos de flores.
Por lo mismo, antes de pensar en un mundo de "no-magos" indefensos, deberíamos empezar a cuestionarnoa hasta qué punto son válidos nuestros criterios de delimitación. No sólo porque podamos aprender mucho de gentes que supuestamente nada tienen que ver con la magia, sino también porque nos tocará enfrentarnos a personas con el mismo o mayor grado de práctica y conocimiento, pero alineados en el bando contrario.

No existe, pues una "ética mágica", sino una "ética integral" a aplicar en todas y cada una de las situaciones que aparezcan o generemos en nuestras vidas.

Una de las cosas que me ha tocado conocer en los últimos meses es la cantidad de empresas fraudulentas que, de modo incomprensible, basan antes su negocio en estafar a la gente que en producir, transformar comercializar algún producto, o prestar servicio alguno.
No hace falta que me extienda acerca de las maldades de la publicidad (que parte de crear necesidades donde antes no existían) o el telemarketing (que añade un ingrediente de acoso a la cuestión), pero hay cosas aún peores. Por ejemplo aquellas "empresas" multinivel que funcionan a base de asegurar grandes comisiones a cambio de un reclutamiento continuo de nuevos vendedores. El sistema funciona de manera que es el "vendedor" el que compra los productos, de modo que la única manera de recuperar este gasto es sacarse la mercancía - posiblemente de dudosa calidad - de encima, y la única manera de sacar algún beneficio de esta trampa será entrampar a su vez a algunos "vendedores" más, y vuelta a empezar.

Como en los esquemas piramidales o el mil veces mencionado timo de las células de la abundancia, sólo los iniciadores de la estafa ganan, a expensas de aquellos que no pudiendo seguir con la cadena no sólo no conseguirán ganancia alguna, sino que perderán su inicial inversión. Es un sistema fraudulento, que busca sus "víctimas" entre los demasiado confiados, que juega por un lado con la ambición de aquellos que esperan "ganar mucho a cambio de nada", pero también con las necesidades básicas de aquellos otros que se encuentran en situaciones desesperadas.

¿Cuál es su procedimiento? Usualmente citan a las personas con ofertas engañosas que poco tienen que ver con lo que luego encontrarán. Luego, sometiéndolas a un sinfín de charlas "motivacionales", dosifican la información creando un auténtico espectáculo de humo y espejos. Estos curiosos "procesos de selección" constituyen auténticas guerras psíquicas que buscan acceder a la persona, desequilibrarla, confundirla y, finalmente, dominarla. Funcionan con argumentos del tipo "Si llevas x meses buscando trabajo y no encuentras, ¿Quién está fallando, las empresas o tú? La respuesta es: Tú. Pero si realmente quieres trabajar, te daremos una oportunidad". Y así generan grandes esperanzas, como quien pone la zanahoria ante el asno para hacerlo ir por donde le conviene, pero sin dársela jamás. Cuando la persona, lógicamente, empieza a dudar, si hace una pregunta le responden con una burla, excluyéndola del grupo, o bien se remarca la idea de "Ahora has recorrido 1/2 camino. ¿No se siente uno terriblemente mal cuando deja algo por terminar?". La realidad es que esas personas acuden a la cita pensando en un trabajo de archivista, administrativo, atención a clientes, etc. se les sorprende asegurándoles un sueldo mucho mayor y un horario mucho menos de los que serían lógicos, se les asegura que no son ventas, y no lo son, no se espera de ellos que sean vendedores, sino que, después de una semana de formación no remunerada (más charlas) compren el producto para "conocerlo" y recluten más gentes para la trampa.

¿Qué es lo peor? Como en el caso de las células de la abundancia , que en su versión más reciente se extendieron en grupos de terapias alternativas o movimientos supuestamente "antisistema", se alude a la autoestima, a la generosidad, a la solidaridad, a la "mente abierta", a lo lógico de unos horarios reducidos, o del reparto lógico de las ganancias. Lo peor es que las charlas motivacionales emplean toda una serie de conocimientos y prácticas comunes al "crecimiento personal". ( En una ocasión conocí incluso cierta empresa que bajo esta fachada newagera no sólo seguía un procedimiento de estafa similar, sino que el producto en cuestión que manejaba era una línea de cosméticos y productos dietéticos elaborados a base de una planta patentada , que antes había sido sagrada durante siglos entre ciertos indígenas que, por lo mismo, ya no podían tener acceso a ella).

En "Buenos Presagios" (Pratchett y Gaiman) aparece Crowly, un demonio frustado porque sus jefes no entienden que generar el caos en la red viaria, con toda la reacción en cadena que provocará en las vidas de los implicados, es una acción mucho más malvada que tentar a un solo hombre para que, por ejemplo, cometa una infidelidad. Por desgracia, parece que los que técnicamente están del otro bando tampoco acaban de comprender este razonamiento. Muchas estructuras e individuos, aún con buenas intenciones, están haciendo algo peor que una camada cualquiera de magos negros, delante de nuestras narices y sin ser molestados. Debería tenerse en cuenta.

Estamos en una época relativamente difícil, la nuestra es una generación que, por primera vez en siglos, no sólo se enfrenta al hecho de ver descender su nivel de vida ante el que tuvieron sus padres, sino que además ha sido educada a base de "grandes esperanzas" de modo que es lo último que esperaba, lo último que estaba preparada para enfrentar.
Crecimos y vivimos envueltos en un escenario ficticio de bienestar, porque un i-Pod no compensa el que uno no pueda independizarse, uno se pregunta si realmente los jóvenes han querido convertirse en niños eternos, o si más bien esto se ha fomentado porque conviene más al mercado. Como sea, tarde o temprano, este mundo ficticio se desmoronará por completo, y se necesitarán hombres y mujeres dignos de ese nombre. Muchos habrán de quedar bloqueados por el pánico en el proceso, y otros deberán asumir la responsabilidad de construir soluciones con lo que tengan a mano.

En este marco quiero hablar de los seminarios, cursos y cursillos, etc. de "magia" , "autoayuda" o "superación personal". Desde mi punto de vista están actuando en demasiadas ocasiones como estafas piramidales, dando un uso pésimo, contrario a los principios que dicen defender. Por ejemplo, tomemos a un individuo que realiza un curso "x" con el fin de "mejorar su vida". La cosa funciona en cierto modo, por lo que toma algunos cursos más y se convierte en instructor para "ayudar a otros a mejorar su vida". Éstos siguen el mismo proceso, se convierten en instructores y, consecuentemente, a la larga se necesitarán más y más clientes dispuestos a pagar por ser instruidos y "mejorar sus vidas". Para que todos realmente ganaran y pudieran seguir cobrando las cantidades exorbitadas que se manejan para este tipo de cursos, se necesitaría un crecimiento infinito...
Podemos pensar que se podría dar, porque todas las vidas son susceptibles de mejora. Pero el paro crece, la gente no tiene ni para pagar su hipoteca, que vale ya más que su casa, y aquellos aspectos de "mejora personal" sólo funcionan cuando las necesidades básicas están cubiertas (ver la pirámide de Maslow, como ejemplo). De modo que toda esa gente de los cursos - que debo suponer bienintencionada- está generando una fantasía horrible acerca de si pagas lo suficiente encontrarás la verdadera felicidad, pero aunque pueda ser un negocio rentable, los últimos en llegar sean los grandes perdedores, al darse cuenta de que lo que aprendieron no sirve para solventar sus problemas más inmediatos.

En otras palabras; Aunque las casas deban tener un tejado, no puede ser éste lo primero que se construya. Una tradición, ideología o sociedad en la que los productores de tejados son excedentes y faltan, por el contrario, cimentadores, no tiene futuro.

No es mi intención ser pesimista, y, como mencioné con anterioridad, está claro que, además de destruir hay que saber crear, sólo me preguntaba hacia donde debía dirigirse esta energía creadora (que, a su vez, es una modalidad de combate en sí misma). Existe la necesidad de ser productivos, de ser capaces de poner cimientos que soporten lo que nos viene encima. Pues aunque soy consciente de la incidencia del pensamiento sobre la realidad que generamos, considero que viene un tiempo de prueba, en el que deberemos enfrentar y vencer no sólo la tan mentada crisis, sino también a aquellos que generaron el discurso ficticio del bienestar, los mismos que ahora tienen la desfachatez de advertirnos del monstruo que crearon y nos echan encima como una patata caliente.

Lo que nos enseñaron puede quedar obsoleto antes de lo que se espera. Pero podemos aún, con nuestros propios medios, recuperar la relación con la realidad del mundo que nos rodea, por triste que en un primer momento nos pueda parecer, y empezar a construir algo diferente para nosotros mismos, y los que nos sucederán. Tenemos, una vez más, la oportunidad de reencontrarnos con nuestra propia humanidad, algo que no se forjó entre cojines. La magia, bajo ese mismo u otros nombres, estará con nosotros, porque creció con ella.
De darnos cuenta de que todo lo que tenemos, entre tanto caos, es un número de recursos limitados, incluyendo nuestro tiempo, que pueden aprovecharse de mejores maneras que aquellas a las que nos malacostumbraron. Darnos cuenta, también, que las personas podemos tenernos las unas a las otras, y que una buena conversación de café con alguien que apreciamos puede ser mucho más efectiva para nuestro bien que un montón de frases repetitivas ordenadas de manera que queden al servicio de aquellos que quieren "cobrarnos" por "mejorar nuestras vidas".

domingo, 21 de junio de 2009

La Espera (Solsticio de Verano)

En mi tierra los niños deben apurarse en recoger los últimos restos de muebles viejos para las pilas de las hogueras de San Juan, y los jóvenes pensar en el baño de medianoche en las verdes y cálidas aguas del Mediterráneo; mientras algún mayor piensa aún en adentrarse en la oscuridad del bosque para encontrar esa planta que sólo brilla en esta noche y que asegura la fortuna de aquel que la descubra... Mi mente se llena de recuerdos rodeando aquella que en el lugar donde crecí es la noche más mágica del año; Pero aquí, al otro lado del océano, el día amanece fresco y del cielo plomizo cae la lluvia como en un día cualquiera de primavera, que nos mantiene prisioneros en la casa, o nos retiene bajo un toldo si nos sorprendió en las calle, y un reloj sin números o señas marca los latidos desesperados de una espera indefinida, como un encierro del que desconocemos los motivos o el término.

La semana pasada, descubrimos una mariposa recién salida de su crisálida. Su nombre científico es Pterourus multicaudatus, relacionada en el México antiguo con la diosa Xochiquétzal, diosa joven cuyos atributos son tales como la belleza, la alegría o la inspiración artística.
En nuestra imaginación, la metamorfosis de la mariposa es un tópico más; tras una vida de arrastrarse por el suelo, de roer tallos y hojas, el gusano se encierra en una vaina de la que saldrá revoloteando como si nada, convertido "como por arte de magia" en un hermoso ser alado destinado a nutrirse del néctar de las flores.
Sin embargo, como todos los procesos de nacimiento, éste no ha de ser tan fácil; la nueva mariposa debe romper su propio encierro, despliega sus alas (que, extendidas, ocupan varias veces el tamaño de la crisálida de la que salen) , debe liberarse del meconio, los residuos generados en el proceso de transformación, y debe permanecer quieta, completamente indefensa, el tiempo necesario para que esas incómodas y extrañas alas que le pesan como una terrible carga, se sequen y puedan ser empleadas en su primer y torpe vuelo.

El símil está claro, entonces, nada ni nadie puede eludir esos impuestos tiempos de espera que nos separan como un abismo, tan delgado como profundo, de las promesas más hermosas, de aquello que queremos y alcanzamos a ver pero no a tocar; Esos tiempos en los que tenemos la horrible sensación de "no hacer nada" o de no tener "control sobre nada".
Todos tenemos una cierta idea de lo que es hibernar, de un tiempo que pasa en un sueño, mientras nos recuperamos; no es este el tiempo al que me refiero, sino aquel otro en el que, después de la hibernación, de haber tenido todo el descanso necesario, aún tenemos que permanecer quietos y en espera; el que nos hace desesperar.

Quietos, como niños castigados "de cara a la pared", sin explicaciones que lleguen del exterior, nos preguntamos qué demonios sucede, qué hemos hecho tan mal para recibir este castigo, sobre qué hemos de reflexionar, etc. Como alumnos que al principio se muestran reticentes y luego empiezan a comprender que hay cosas que van más allá de lo que tenían en mente, nuestra interpretación de la vida no tiene más remedio que ensancharse. Mientras por un lado son golpeados repetidamente los cimientos que creíamos tan sólidos, por otro -mediante la inmovilización, la falta de rango de movimiento real, la imposición de la paciencia - somos como la madera que se deja sumergida en agua con el fin de que alcance la flexibilidad necesaria para trabajar con ella.

No es que todo lo que un día conformara nuestro universo no sirviera ya, sino más bien encontramos que los límites que nos marcáramos en otro momento se han empezado a expandir hasta perderse de vista, dejándonos temporalmente desorientados hasta que podamos reubicarnos en las nuevas coordenadas ( ¡ Cuánto tendrá que cambiar la percepción de un ser que se arrastra por el suelo y roe tallos y hojas al convertirse en un ser que vuela y se alimenta del néctar de las flores! ). De este modo, puede que nos encontremos cuestionándonos nuestras propias ideas acerca del proceso de aprendizaje, o de lo que significa seguir un camino. Que nos detengamos, y surja la cuestión - como florecería una flor - acerca de si realmente en este tiempo extraño e incómodo en el que "no hemos estado haciendo nada", realmente "no ha sucedido nada".

Sin embargo lo que, efectivamente, ha sucedido, no lo podremos descifrar a menos que contemos con la perspectiva que el tiempo concede, cuando nos encontremos en el lugar al que nuestro ser quería llegar, desde esa conciencia de las mariposas, de la que la forma de gusano carece. Todo cambio parte de una idea, como una semilla, que arrastramos - tal vez de un modo no consciente, como las ardillas que piensan en almacenar reservas de alimento en lugar de sembrar robles - hacia la corriente de la vida y que contiene en sí lo necesario para germinar y crecer, abriéndose paso a través de la tierra que la sepulta. Y puede que, durante el proceso, la forma de nuestro ser que vamos a dejar atrás sea engañada, como Thor entre los gigantes.

viernes, 12 de junio de 2009

La resistencia no es suficiente


Tal vez sea cierto que el paso de los años muda las tonalidades del alma, que uno avanza, aun por caminos no marcados, sin poder escapar de los inviernos y las primaveras, de los veranos y otoños que dejan su huella sobre el terreno que lo envuelve, del que también forma parte. Que la conciencia se da cuenta que nuestro tiempo no es infinito, que la cuenta de nuestros días, por más que desconocida, resulta cuenta al fin, y a medida que avanza deja atrás cada vez más, mientras su carga se aligera y se renueva mientras, a su paso, algunas puertas se abren y, necesariamente, otras se cierran.
Que la Vida nos lleva a situaciones que no esperábamos, que - tal vez- podríamos haber intuido, de haber prestado la necesaria atención pero que, después de todo, se trata éste de un detalle irrelevante. Que, en ocasiones, los planes se escurren como el agua por el desagüe, y no hay más remedio que aceptar las sugerencias del Universo... o tal vez de aquello que nuestro subconsciente ha sido capaz de construir con el fin de llenar ese vacío que la naturaleza detesta.

Y, al crecer, nos damos cuenta que una vida de resistencia, simplemente no basta. Es posible que algunas personas llevemos el "no" implantado; Hemos trazado nuestro camino negando aquello que era contrario a nuestros principios y, por aquello en lo que creíamos, hemos vivido en perpetua oposición. Pero aunque tuviéramos el espíritu del salmón, y estuviéramos destinados a ir contracorriente, seguiría siendo nuestro deber mostrar al mundo que existen alternativas. Es necesario entonces aprender a encender nuestra parte creativa, lo cual se convierte en una tarea para la que se ha de ser constante y confiado.

Una vida de resistencia, simplemente no es suficiente, como no es suficiente que el árbol permanezca erguido; es necesario, además, que dé sus frutos y semillas para que su existencia tenga continuidad. Nos damos cuenta cuando formamos parte de algo más grande que nosotros mismos, cuando no pensamos sólo en un eslabón aislado, sino en la cadena y nuestro propio lugar entre los que fueron y los que vendrán.
Recibimos y legamos un conjunto de conocimientos, a los que debemos dar vida con nuestra propia vida, como prueba de que son reales y posibles. Es entonces que, incluso en los momentos más oscuros, no puede llegar a seducirnos la tentación de hundirnos, de malbaratar este tiempo único que nos ha sido concedido; que la deuda con los que fueron y los que serán a un mismo tiempo nos mantiene a flote y nos carga de una responsabilidad de la que intentar zafarse sería algo peor que un infierno.
No me refiero a familias, estirpes o grupos artificialmente formados. A veces, todo cuanto sabemos de aquellos seres con los que nuestra alma está emparentada es que deben existir en algún tiempo y lugar, sobre esta misma tierra. Que sus idiomas, sus rasgos, el color de su piel pudieran ser diferentes de los nuestros, pero que, de vez en cuando, des del fondo de sus propias vidas extrañas, envueltas en circunstancias diversas, se detienen, suspiran tal vez, y piensan que nosotros, tan desconocidos como familiares, existimos en algún tiempo y lugar, sobre la misma tierra, sintiendo en el silencio el invisible y sacro vínculo, sin comprenderlo por entero.

A veces conservamos, a veces creamos de nuevo, todo aquello que es necesario para adaptarnos al mundo y sus cambios sin perder nuestros valores, sin violar nuestros principios, sin faltar a aquello que respetamos, y traicionarnos a nosotros mismos. Y aunque debemos tener presente que en caso de que nosotros caigamos, otro igual o mejor se levantará para ocupar el lugar que dejamos, sabemos que sobrevivir no es extinguirse en un postrero ataque de furor justiciero, sino ser capaces de dar una solución de continuidad al camino que hemos escogido. Que el esfuerzo que se nos exige suele ser mucho mayor en tiempos de paz que en tiempos de guerra.
Es relativamente fácil, en un momento de urgencia, tomar una decisión correcta y definitiva, cuando un coraje surgido de lo profundo de nuestro ser toma el mando y nos empuja adelante, nos hace saltar al abismo, sin que lleguemos a preocuparnos demasiado de las consecuencias. Es relativamente fácil decir "no" una vez detectada la trampa, el engaño... pero no es suficiente.

Miles, millones de caminos humanos se han agotado y truncado al llegar a este punto, entre los que no llegan a saltar, y los que no saben qué hacer después de haber saltado, pues siempre será necesario ir más allá. De poco sirve un ejército de mártires a la Vida. De poco sirve rescatar a un bebé de la muerte si no somos capaces de nutrirlo, de criarlo o cuanto menos mantenerlo con vida hasta dejarlo en manos de alguien que pueda encargarse de esta tarea. Sin embargo, a menudo estamos solos. La lucha, la resistencia es necesaria, pero no suficiente por sí misma.

Pasa el tiempo en nuestros relojes, y adquirimos nuevas responsabilidades, o tareas correspondientes a un nivel desconocido - por nosotros - hasta el momento. Llega un momento en el que se hace necesario demostrar que no sólo existen razones para decir "no", sino que existe algo a lo que decir "sí", que un camino diferente a los comúnmente marcados - no sólo por el paso de muchos, sino por el interés de unos cuantos - será también viable, conduciéndonos por territorios más ricos, más reales, que vale la pena recorrer y disfrutar.
Si no conseguimos encontrarlos, a pesar de estar seguros de su existencia, podremos seguramente inspirar o fortalecer a otros para la resistencia, pero nos habremos quedado a medias, y será para nosotros sólo un hermoso mito lo que para otros, más capaces o afortunados, devendrá una realidad vivida.

miércoles, 3 de junio de 2009

Alas y Garras

Observé desde la terraza, en silencio y con admiración, los árboles oscuros, mucho más altos que las casonas que parecian hacer reverencias a sus pies. Sus siluetas, recortadas contra el cielo iluminado por la luna, moviéndose con delicadeza como si de un exquisito teatro de sombras se tratase... pero la escena tenía, sin embargo un cariz antiguo, más antiguo que la ciudad, más antiguo incluso que aquella primera colonia.
Como si las testas señoriales de los árboles y el perfil de los montes que rodean el inmenso valle tuvieran una memoria cuyos recuerdos se dispersaran en el aire como una bandada de esporas o semillas voladoras, que, al respirarlas pudieran hacerse inteligibles si no a la razón, al menos sí al alma que nos habita.

En ocasiones, sin que conozcamos la verdadera razón, un día o una noche cobran una especial relevancia, al darnos cuenta de algo. Nuestras ideas han ido madurando y engordando como frutos en un árbol, sin que nada ni nadie pudiera acelerar o decelerar el proceso, y como debía ser el momento preciso, cayeron por su propio peso, dejándonos una increíble sensación de alivio.

Contamos con cielo sobre nuestras cabezas y la tierra bajo nuestros pies, que en nuestro interior devienen templos exentos de muros, extendiéndose hacia el infinito. Un santuario, un lugar seguro, donde los extraños no fisgonean, ni los problemas pueden a alcanzar a dominarnos, el espacio propicio para recordar lo que somos en realidad, protegerlo y nutrirlo para el siguiente asalto contra ese montón de cosas del mundo que nos son contrarias.
Paseando por estos parajes, la conciencia recuerda que lo podemos perder todo, puesto que todo puede ser reconstruido, mientras nos conservemos a nosotros mismos de un modo íntegro. Como si recogiéramos huesos, los juntáramos y los devolviéramos a la vida, recolectamos aquellas partes de nosotros que fueron extraviadas en algún momento y las disponemos para un despertar tranquilo, claro como un amanecer de verano, cálido como el aroma de los leños quemándose en el hogar. Pensé en mi disposición cuando me fui de Barcelona, sin tener demasiado claro cómo irían las cosas, dejando atrás muchas cosas buenas y queridas, sin una idea clara de la fecha de regreso... y pensé que sería un error terrible traicionar ese espíritu, más lúcido que aquel al que de vez en cuando -sino con frecuencia- nos arrastra el aburrimiento.

Cada uno de los seres que pueden considerarse libres - y libres aún bajo el peso de las cadenas -, ha pagado un elevado precio por conservar las alas o las garras que, por naturaleza, le pertenecían. Ha vivido el lado menos atractivo de la diferencia, las dudas y la soledad; Ha soportado un peso del que, con suerte, se habrá podido librar con las mismas armas que se trataba de neutralizar. Se ha dado cuenta de que la responsabilidad de su vida recae únicamente sobre su persona, entendiendo que, aunque quisiera poner excusas, ya no sabría cómo. Que ya no puede definirse por su edad o lugar de procedencia, por sus ocupaciones laborales o por los temas estudiados, sino por lo que es en realidad su persona... pero, al mismo tiempo, que esto, por sí sólo no es suficiente, que debe encontrar aún el modo en que esa realidad pueda llegar al mundo, sorteando los obstáculos en el camino, como los ríos desembocan en el mar.

Tal vez más tarde que pronto ha descubierto no estar hecho para obligarse a moverse con extremo sigilo, por temor a estropear algo. Tal vez más tarde que pronto ha aprendido que, aunque existen tiempos de paz, los cambios se suceden y nos obligan a movernos... Que la diferencia, tal vez, sólo esté en si nos sentimos arrastrados por una corriente extraña que nos sorprende y amenaza con ahogarnos, o si por el contrario la aprovechamos para planear tranquilos hasta donde queramos llegar, ahorrándonos el esfuerzo de batir las alas. De modo que, si alguna vez tienen que tomar una decisión, la tomará sin dudar, haciendo lo que sea su deber hacer; mientras en su entorno, cada quien - igualmente libre y responsable- deberá hacer otro tanto. Y estará bien... el amor no depende de estas cosas, el amor que vale la pena siempre está donde debe estar. A la luz de estas consideraciones, se desvanecen los temores y se invierten los términos, de modo que, ante las peores perspectivas, no nos sentimos ya angustiados, sino confiados y fortalecidos. Y, ante el espejo, regresa el brillo a nuestros ojos.