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lunes, 25 de julio de 2011

El lugar secreto




Todos hemos corrido a él en los momentos difíciles en búsqueda de serenidad. Puede ser un rincón del parque, una mesa concreta en una cafetería, un lugar en la playa, un recuerdo de nuestra infancia o una melodía. Puede ser físico o mental, pero en el lugar secreto el tiempo parece detenerse, y el espacio ajustarse a nuestra medida. Nada en él nos es demasiado extraño, nada constituye una amenaza; podemos recorrer su extensión entregados a la libertad de ser nosotros mismos. No hay que justificarse, no hay que dar explicaciones.

Tal vez por esto, algunas personas cometen el error de llevar sus fantasías a este lugar, volviéndolo estéril. El lugar secreto no es un escondite, no es un mundo a parte, necesita de la interacción con nuestras vidas reales, de un ir y venir constante de ideas y realizaciones.
El lugar secreto es seguro, pero no es sólo un refugio, sino un espacio para la reflexión y la práctica. Es lo que encontramos al deslizarnos por detrás del escenario, la tramoya de nuestras vidas, la sala de máquinas. Dentro de sus nebulosos límites podemos limpiar de elementos indeseables los lentes de nuestra interpretación, y atrevernos a observar un pedacito del mundo de un modo más cercano a lo que en verdad debe ser.

El lugar secreto es un lugar de trabajo, aunque el trabajo consista en algo tan aparentemente sencillo como pensar en aquello que somos y hacemos. Es muy fácil caer en la corriente de los sucesos, por esto tenemos que asegurarnos un tiempo y un lugar para centrarnos y empezar a participar de un modo consciente en nuestra vida. El lugar secreto nos recuerda aquello que queremos, y nos da las herramientas para conseguirlo.
Sin importar la programación de la radio o la tv, allí suena siempre nuestra propia música. Sin importar los discursos y consejos, bienintencionados o no, de aquellos que nos rodean, allí tenemos la información que necesitamos para tomar nuestras decisiones a resguardo de presiones ajenas, y allí realizamos nuestras elecciones antes de salir a los caminos del mundo exterior.

A lo largo de los años el lugar secreto nos da una idea algo más certera acerca de lo que somos, las etapas por las que pasamos, y aquello que éstas dejan en nuestra vida. Lo que allí vemos, lo que entendemos y decidimos, nos ayuda a forjar una referencia de nosotros mismos en la construcción de nuestras vidas y de nuestras relaciones con otros. ¿Qué haríamos si no temiéramos no ser la respuesta a expectativas ajenas? ¿Cómo nos sentiríamos si nadie estuviera dispuesto a juzgarnos? ¿Como cambiaría nuestra actitud hacia los demás si no nos sintiéramos amenazados?

No se trata de reducir el mundo a nuestra medida, sino de ampliar nuestra medida desde el núcleo. No salir a conquistar nuevos territorios, sino sentirnos siempre en casa en nuestra propia piel. Ser conscientes del papel que jugamos en la conservación de este espacio nos lleva a ser más selectivos con lo que dejamos entrar en él, especialmente esas cargas que llevamos usualmente con nosotros. También nos lleva a tratar a los demás de una manera más sincera, desnuda de artificios o segundas intenciones. Cuando nos acostumbramos a actuar y relacionarnos desde nuestro centro, esto tendría tanto sentido como ensuciar el agua que más tarde beberemos.

El "lugar seguro" tiene un papel fundamental en las prácticas de Pathworking pero, independientemente de éstas, se podría decir que todos tenemos uno. Depende de nosotros que lo usemos para evadirnos o para trabajar en la realización de aquello que más nos importa.

viernes, 28 de mayo de 2010

Visualización práctica, objetivos y deseos (3/3)


Trabajando con la visualización


La visualización es una herramienta de uso sencillo que puede acompañarnos a cualquier lugar, que cabe en cualquier sitio donde nosotros quepamos, y que no precisa de grandes esfuerzos a la hora de manejarla. Cada practicante puede seguir su propia metodología, pero por el bien de su aprendizaje, debería estar dispuesto a mejorarla con el tiempo y la experiencia, e incluso por efecto de recibir nueva información al respecto.

Para adquirir práctica en la visualización es conveniente buscar un tiempo y un lugar relativamente tranquilos y aislados. Muchas personas usan la música con este fin, y uno de los momentos más cómodos para las prácticas, que a veces realizamos incluso sin darnos cuenta, es cuando estamos en nuestra habitación, la casa en silencio, nosotros ya acostados, y a punto de dormir ( aunque posteriormente será importante la capacidad de mantener la atención hasta el final del ejercicio, en lugar de dejarse deslizar suavemente hacia el sueño).

Es importante estar cómodo, relajado y dispuesto. Puede ser útil realizar un ejercicio previo de relajación o simplemente unas respiraciones profundas tomando conciencia de nuestro cuerpo. El objetivo es que cada parte de nosotros (física, mental y emocional) sepa que el día ha terminado y nos lo sacamos de encima sus posibles cargas y remanentes con la misma automaticidad con que nos hemos sacado el abrigo al llegar a casa, y nos hemos quitado los zapatos antes de entrar a la cama. Es el momento de cerrar los ojos y entrar al reino secreto, para organizar y disfrutar de la función en nuestro escenario privado.

Disfrutar es importante, pues como ya se ha comentado, este espacio interno no sólo es un taller, sino también un refugio, un lugar de descanso seguro y agradable al que nada ni nadie puede impedirnos la entrada. También por esto, en el momento de organizar la visualización, de escribir el guión de nuestra representación mental, deberemos recordar prestar atención a aquello que nos gusta y satisface.
Si tenemos problemas en el trabajo, o hemos discutido con alguien, o tenemos miedo de que no nos alcance el dinero a fin de mes, e insistimos en subrayar estos aspectos negativos, no haremos otra cosa que despertar las sensaciones y emociones desagradables que existan al respecto, y en lugar de disfrutar la visualización, la padeceremos. Y, de hecho, esto es lo que ocurre muchas veces, cuando no tenemos conciencia del proceso y simplemente nos metemos en la cama con todas nuestras preocupaciones a cuestas; Nos torturamos a nosotros mismos repitiendo una y otra vez lo que nos preocupa, alimentándolo y haciéndolo crecer, y entrando en un estado de ansiedad que no en pocas ocasiones es motivo de pesadillas, y de largas noches de sueño interrumpido de las que despertamos con la sensación de no haber descansado en absoluto. Lo peor del caso es que esta tortura es completamente inútil y sólo tiene por resultado nuestro propio malestar.

Entonces, a la hora de diseñar nuestra visualización daremos la vuelta a las situaciones que nos desagradan. Imaginaremos que en nuestro trabajo todo está bien, que hablamos calmadamente y hacemos las paces con quien hayamos discutido, o que de alguna manera hemos conseguido llegar a final de mes con más dinero del que preveíamos. Del mismo modo, cuando tratamos de manifestar o atraer algo a nuestras vidas, lo visualizamos como si nos encontráramos en algún momento del futuro en el que nuestro deseo ya se haya cumplido. Por ejemplo, no nos imaginamos buscando casa, sino ya instalados en nuestra nueva casa. Cuantas más sensaciones y emociones impliquemos, más efectiva será la visualización, y puede funcionar añadir muchos detalles aparentemente intrascendentes que ayuden a crear un aire de familiaridad. Por ejemplo, es más fácil visualizarse cocinando en la casa, tendiendo la cama, abriendo las ventanas, etc. que simplemente imaginarse allí quieto sin hacer nada.

Por otro lado, en ocasiones descreemos nuestros propios objetivos y deseos por considerar que dibujan situaciones demasiado perfectas para ser reales. Con el fin de distraer estas ideas, puede ser útil conceder un par de detalles a esa parte de nosotros que protesta por la "perfección", que no se siente identificada con el cambio que le estamos proponiendo, aunque sea a mejor. Así, en el marco de nuestro deseo cumplido podemos incluir detalles como uno de esos tropiezos inofensivos que nos hacen reír, un gris día de lluvia en el que llegamos empapados a casa de la cabeza a los pies, o un fugaz momento de mal humor porque alguien dejó demasiados platos por limpiar o se olvidó de sacar la basura y nos toca hacerlo a nosotros. Dentro del proceso de visualización estas situaciones nos ayudarán a dar un barniz de naturalidad a la recreación, y aunque lleguen a cumplirse junto con nuestro deseo, el balance es positivo y podremos vivir con ellos.


Desapego y agradecimiento

Al igual que en el uso de otras técnicas, aquí el desapego es importante. Como comentábamos en un post reciente (Desapego), para lograr la consecución de nuestros objetivos y deseos puede ser muy útil deshacerse de las ideas de necesidad y exigencia. Nos gustaría que algo pasara, que algo llegara a nosotros, pero si no llega estaremos bien de todos modos.
Esto no sólo nos permite tomar conciencia de nuestro propio bienestar y reforzar la idea de que éste no va a depender de circunstancias en las que nos encontremos en un momento dado, sino que no depender de antemano de nuestro deseo es una buena manera de evitar crear una dependencia (y la carga de sufrimiento que esto conlleva) cuando el deseo se haga manifiesto.

Reconocer y manifestar agradecimiento de modo regular es una gran ayuda al respecto. Antes de empezar un trabajo mágico puede ser conveniente practicar un poco de este agradecimiento, especto a las cosas buenas que ya tenemos o ya experimentamos, e incluso a aquellas malas experiencias que nos han llevado a darnos cuenta de las cosas que no queremos y pretendemos mejorar o sustituir (la lección está aprendida, gracias, me alegro de no tenerla que repetir), así como dar las gracias de antemano por lo que ha de venir, pues todo nos servirá y trataremos de encauzarlo de la mejor manera. Ahora bien, obviamente se aceptan sugerencias, y esas son todo el listado de objetivos y deseos claros que queremos manifestar y que siempre que encuentren el camino limpio de contraindicaciones así lo harán. Al mismo tiempo, esta actitud de agradecimiento nos ayudará a reconocer cuando nuestro deseo se ha cumplido, o cuando se presenta la ocasión para que esto suceda y podamos aprovecharla, en lugar de dejarla pasar.


Disposición y perseverancia

Como se ha ido viendo el trabajo con la visualización, aún en la forma sencilla de enfocarla a la consecución de objetivos y deseos, implica (al igual que influye en ellos) la colaboración con otras áreas y elementos de nuestra vida. Y, como en cualquier otro trabajo mágico, la acción en el mundo "ordinario" es una pieza importante.

Debemos estar dispuestos a actuar, dispuestos a decir sí cuando se presente la ocasión de realizar nuestro deseo o, al menos, de acercarnos lo más posible a él. Porque en ocasiones, cuando el cambio deseado es hacia un área que desconocemos o no dominamos es posible que necesitemos de esa preparación para recibir el deseo cumplido. Ayudamos a acelerar el proceso de manifestación cuando nos dedicamos a crear un espacio en el que nuestro deseo encajará a la perfección, en lugar de resbalar sobre una superficie no preparada y escapar de nuestras manos.

La perseverancia es un elemento importante en este aspecto. Podemos acercarnos progresivamente a nuestro deseo, y alcanzarlo por más lejano que nos parezca, pero necesitamos ser capaces de mantener ese deseo a la vista. Está bien que nos propongamos grandes metas, objetivos y deseos, pero dado que seguramente necesitemos un proceso de preparación para recibirlos, no podemos estarlos cambiando cada año, cada mes o cada semana. Estos objetivos o proyectos a largo plazo requieren ser mantenidos en el tiempo, y su imagen acompañarnos como una marca en nuestro mapa, seguros del lugar al que nos dirigimos y seguros de que llegaremos.

En ocasiones hay rodeos, pero los rodeos tienen un sentido. Por ejemplo, queremos una casa en Madrid, pero mientras estamos ahorrando para conseguirla surge una buena oportunidad de empleo en Barcelona. Prestamos atención a la situación: Aunque temporalmente debamos desplazarnos bastante lejos del lugar en el que queremos vivir, es posible que el empleo que nos ofrecen sea un trampolín para conseguir antes el dinero que necesitamos para adquirir la casa que deseamos, en Madrid. Así que viajaremos, conoceremos gente nueva, y nos haremos con un buen puñado de experiencias, etc. y una vez hayamos terminado con esto, si realmente queremos regresar a Madrid, podremos hacerlo y además tener la casa que soñábamos.

Por último, es necesario tener en cuenta que del mismo modo que nosotros hacemos sugerencias desde la conciencia acerca de lo que queremos vivir o experimentar, es posible que partes de nosotros, o de la Vida en sí nos hagan llegar sus propias sugerencias a través de la inspiración, o de una serie de hechos que se presentan en nuestra existencia. Es como cuando estudiamos en grupo y un compañero nos presenta (no impone) una forma distinta de resolver el mismo problema, conviene escucharla porque puede ser mejor que la que nosotros usábamos, y también hay que tener presente que si no nos convence simplemente bastará con no aplicarla, pero en todo caso es estúpido cerrarse, negarse a escuchar y considerar esa sugerencia como una ofensa, porque el objetivo no es otro que el de resolver un problema, así que nuevamente agradeceremos el gesto.

Visualización práctica, objetivos y deseos (2/3)


El reino secreto


Cada persona es un mundo, y como indica el poema de Graves, es poseedora de un reino secreto que le corresponde organizar. Este lugar fuera del tiempo y del espacio es el punto de partida de muchos ejercicios mágicos, y también es un refugio y un taller de trabajo. En este caso concreto, enfocado a la consecución de objetivos y deseos, podemos considerarlo un escenario, en el que representar una obra determinada. Pero no está de más mencionar que si nos adentráramos en las posibilidades de la práctica mágica pronto nos daremos cuenta que más allá del escenario, más allá de las paredes y muros de nuestro pequeño teatro personal, se extiende un vasto mundo que otro orden de ejercicios y prácticas puede llevarnos a conocer.

La visualización puede ayudarnos a construir o mejorar el escenario con aquellos elementos, imágenes, sensaciones y emociones que recolectamos mediante nuestra atención. Cuantas más sensaciones, y emociones podamos invertir en él, mayor será su consistencia, mayor será, por decirlo de algún modo, su "grado de realidad", de manera que la recreación de situaciones y las experiencias desarrolladas en la visualización serán más vívidas y por lo tanto tendrán mayor impacto y repercusión sobre la realidad que entendemos como parte exterior de nuestras vidas.


Objetivos y deseos


Para comenzar a trabajar en la consecución de nuestros objetivos y deseos a través de la visualización (y a través de cualquier otra técnica) necesitamos definir correctamente estos objetivos y deseos. La diferencia entre unos y otros radica en que el objetivo es algo que sólo puede depender de nosotros, y se asocia a una fecha determinada, del mismo modo que formularíamos una promesa o redactaríamos un contrato. En el deseo sí existen e intervienen elementos que no dependen de nosotros, de modo que no podemos asegurar otra cosa que el cumplir con la parte que nos corresponde. En todo caso, debemos examinar cuidadosamente nuestros objetivos y deseos hasta poderlos conocer a cierta profundidad, pues nuestros deseos son en ocasiones síntomas de una demanda que no siempre sabemos interpretar.

La magia no debería emplearse para forzar las cosas, sino discurrir suavemente, de una manera natural: Cuando una puerta debe ser abierta por nosotros, alguien nos da la llave. En ocasiones tenemos ya la llave pero aún no hemos localizado la puerta. Pero forzar una puerta indica que o bien no tenemos la llave correcta, o bien estamos tratando de entrar a un lugar que no es nuestro.

Un ejemplo típico se encuentra en la magia amorosa, a menudo plagada de prácticas absolutamente contraproducentes que buscan en último término anular la voluntad de la persona supuestamente amada - ¿Dónde está el amor en esta situación? -. Que se pueda hacer no significa que sea ético hacerlo, y es importante tener en cuenta que las acciones carentes de ética no llevan a resultados agradables, no solucionan problemas, sino que los agravan, y mucho menos son capaces de dar una respuesta a las demandas reales que llegan desde lo profundo de nuestro ser, o desde nuestra verdadera voluntad.

Imaginemos que queremos tener una relación, y tenemos una idea de con quién nos gustaría tenerla. Esa persona puede gustarnos físicamente, puede parecernos interesante y podemos sentirnos muy a gusto a su lado. Si podemos ser correspondidos, lo seremos, y no hay de que preocuparse. Si no podemos ser correspondidos, tampoco hay motivos para preocuparse, porque de todos modos no lo seremos.

En este punto tenemos la opción de convertir esa atracción en obsesión, devenir víctimas y recriminar al otro nuestro sufrimiento, amargándonos la vida y amargándosela a esa persona que se supone que queremos, o bien respetarla, dejar que haga su vida y dedicarnos a la nuestra. Realmente hay muchos peces en el mar, y muchas personas en el mundo: Si lo que queremos es estar con alguien que nos guste físicamente, nos parezca interesante y nos sintamos muy a gusto a su lado hay una cantidad inmensa de personas que pueden y estarán dispuestas a cubrir esta vacante. Nuevamente no hay que preocuparse, ni sentirse mal, ni recurrir a trampas que fuercen las cosas y empeoren a muchos niveles la situación.

Lo mismo puede suceder con un empleo, un proyecto, una casa, un auto o cualquier otro deseo que pretendamos manifestar, hay que tener claro que es lo que realmente queremos, para no errar en la respuesta que damos a la demanda, así como para poderla identificar cuando se presente bajo una forma que no habíamos previsto o considerado.

Una ventaja importante del trabajo con visualización en este aspecto es que nos permite la formulación más abierta y flexible de estos objetivos y deseos. Tal vez tenemos claro que queremos cambiar de casa, pero en nuestro horizonte no ha aparecido aún una que nos llame la atención. Entonces podemos centrarnos en la raíz de nuestro deseo u objetivo, y hacer una lista detallada de requerimientos, (por ejemplo que sea más espaciosa que la actual, que tenga más luz, que las instalaciones funcionen correctamente, etc.) y trabajar ya con las sensaciones y emociones vinculadas a ellos (sensaciones de espacio, luz y emoción de tranquilidad).
Tener claridad respecto a aquello que realmente queremos o deseamos simplifica muchísimo los procesos y este es sólo uno de los motivos por el que vale la pena trabajar en ello. En el ejemplo mencionado, cualquier casa que cumpla con todos nuestros requerimientos estará bien para nosotros, y cualquier casa que no los cumpla puede ser descartada. Y nuevamente, no hay de que preocuparse, hay muchas casas en el mundo que pueden satisfacer nuestra demanda.

Visualización práctica, objetivos y deseos (1/3)


La visualización es una técnica básica empleada, en diferentes ejercicios dentro del entrenamiento mágico; desde prácticas para la mejora de la capacidad de concentración, hasta trabajos de exploración del mundo astral (pathworking). En esta ocasión, nos referiremos específicamente a la visualización enfocada a la consecución de objetivos y deseos.

Podría decirse que la visualización en tanto que proceso es el uso de la imaginación para recrear en nuestro interior situaciones, sensaciones y emociones, y la visualización como técnica, el hacerlo de un modo consciente y conforme a nuestra voluntad.


Reacreción
de situaciones


La forma de visualización con la que estamos más familiarizados, incluso fuera del entrenamiento mágico, es la que solemos llamar "película mental". Algunos ejercicios de visualización implican el manejo de imágenes u otros elementos fijos (una figura geométrica, una palabra...), que requieren de un mayor nivel de concentración y sin la práctica necesaria de la habilidad pueden causar cansancio, aburrimiento o desazón. La visualización dinámica, o recreación de situaciones, que sirve perfectamente a la consecución de objetivos y deseos, incluye múltiples elementos y variaciones, atrayendo por sí misma nuestra atención que, como se verá más adelante, es uno de los elementos clave en el proceso de visualización.

Recreación de sensaciones

Las sensaciones llegan a nosotros a través de nuestros sentidos físicos; la vista, el oído, el tacto, el olfato y el gusto, así como a través de otros sentidos para los que no tenemos un nombre, como el sentido del equilibrio, del volumen o del espacio.
El objetivo de la visualización es la recreación interior de una experiencia determinada, por lo tanto, aunque -como su nombre indica- el sentido más implicado en el proceso sea el de la vista, cuantas más sensaciones podamos añadir a la práctica, mayor será la consistencia del escenario creado.

La visualización trabaja principalmente con la memoria y la atención. Si no tenemos demasiada práctica en la recreación de situaciones, siempre podemos recurrir a un recuerdo nítido que conservemos del pasado. Cierto momento o experiencia que fue importante para nosotros, en el que nuestra atención quedó fijada y que se ha conservado a lo largo de los años.
Esta clase de recuerdos conllevan a menudo más que imágenes y palabras. Por ejemplo, si recordamos un día en el que subimos a la terraza y había sábanas tendidas, el recuerdo puede incluir el olor de la ropa limpia, la textura de esas sábanas aún un poco húmedas, el deslumbrante resplandor del sol sobre el blanco, la sensación del calor de un mediodía de julio, e incluso el graznido de unas gaviotas que pasaban por allí.

Pero las memorias también se crean. A menudo "pasamos" por la vida de un modo bastante distraído, sin darnos cuenta de aquello que nos rodea. No vemos los rostros de las personas que se cruzan con nosotros por la calle, y tenemos una idea vaga de que las hojas de los árboles son verdes, pero no nos detenemos a observar cuántos tipos de verde existen en un sólo árbol, o cómo los matices de luz influyen en esa gama de colores a lo largo del día. Cuando nos disponemos a trabajar con la visualización llega un momento en el que no podemos depender de memorias de la infancia, por lo que deberemos emplear cierto tiempo de nuestra vida ordinaria a recabar este tipo de datos procedentes de los sentidos, con el fin de poderlos recrear posteriormente el escenario de la visualización.

De nosotros depende aquello a lo que decidimos prestar atención, y puede ser muy beneficioso recuperar o adquirir un sentido poético de la existencia. Todas las acciones mágicas se encaminan a mejorar esta vida de la que somos responsables, ya sea que nos haya sido concedida, ya sea que todo se deba a una afortunada casualidad. Nuestra visión interna y nuestra visión externa son capaces de alimentarse recíprocamente, y ambas dependen de la atención que nos corresponde enfocar. Podemos considerar que nada en la vida es mágico, o entender que todo lo es, podemos prestar atención a aquello que nos desagrada y nos hace sentir mal e impotentes, o podemos prestar atención a aquello que nos gusta y nos gusta sentir bien y nos anima. Pero es necesario entender, en cualquier caso, que se trata de una elección personal.


Recreación de emociones

Usualmente estamos muy apegados a nuestras propias emociones, es decir, nos identificamos con ellas dándoles más poder del que les corresponde, y permitiendo que nos definan. En muchos casos la situación es similar a ahogarse en un charco, por no darnos cuenta de que tan sólo con levantarnos el agua no nos hubiera llegado siquiera a las rodillas. En un mismo día podemos levantarnos eufóricos, deprimirnos a medio día, enamorarnos por la tarde, y sentirnos absolutamente tranquilos por la noche, y estas situaciones se repiten a lo largo de las semanas, los meses y los años. Así que no se trata de reprimir las emociones, sino de ser consciente en primer lugar de su fugacidad, y, en consecuencia, de la posibilidad de cambio en nuestro estado anímico.

Cuando dejamos que nuestras emociones nos definan no podemos imaginar que podamos cambiarlas por otras acordes a nuestra voluntad, pero el manejo de emociones es de hecho mucho más sencillo de lo que pueda parecer. Ya hemos dicho que el primer paso en la gestión de emociones es devolverlas a las dimensiones que les corresponden, el segundo es aprender a identificarlas. De nuevo, como en el caso de los sentidos físicos, hay emociones para las que tenemos un nombre claro (alegría, tristeza, celos..) y otras que deberemos nombrar con nuestras propias palabras (cómo me siento cuando llueve y no puedo salir de casa). Nuevamente el lenguaje poético o metafórico que se ayuda de imágenes y otras sensaciones puede ayudarnos al respecto.

En este punto debemos señalar la correlación y el vínculo que existe entre las sensaciones físicas y las emociones, que es una clave de los ejercicios de visualización, pero también de otros como el uso de fragancias y sonidos, o la conciencia de la postura corporal.
No hace mucho estaba sentada en la terraza de una cafetería con una persona que estimo mucho. El día era soleado y desayunábamos relajadamente, pero yo cargaba con la preocupación de que debía entregar un trabajo y el sistema de entregas hacía días que estaba fallando, así que también estaba impaciente y abatida después del último intento fallido. Entonces la persona con la que estaba me pidió que cambiara de postura, me dijo "Fíjate, estás un poco encorvada, con el ceño fruncido, llevas tu mano a la frente constantemente y miras hacia abajo. Por favor, endereza tu espalda, quítate la mano de la cara y mira al frente". Lo hice pensando que no funcionaría, y sin embargo a los pocos segundos, no sólo mi ánimo era completamente otro, sino que era incapaz de sostener la actitud en la que me hallaba un momento antes.

Nuevamente, en el manejo de las emociones, la atención es una herramienta de la mayor importancia. Nuestro cuerpo, y otras partes de nuestro ser de las que nuestra conciencia es responsable, son como un animal que no pueden decirnos a través del lenguaje hablado si tienen hambre, sed o qué les duele, por lo que debemos observar síntomas, situaciones y posibles causas para dar el tratamiento adecuado. En ocasiones podemos pensar que algo que nos dijo otra persona nos causó un gran enojo, pero la causa real es simplemente que teníamos hambre, y en ausencia de ese hambre las mismas palabras no nos hubieran ofendido en absoluto. Esto es identificar nuestras emociones.

El tercer paso es aprender a desplazar las emociones no deseadas por aquellas que queremos en nuestra vida. Una vez hemos identificado una emoción no deseada, relativizamos su importancia, nuestra identificación con ella y la dejamos pasar. En su lugar atraemos la emoción deseada, que puede ser simplemente calma. En el caso de la visualización lo hacemos a través de la recreación de sensaciones vinculadas con ella que previamente hemos recabado y han pasado a formar parte de nuestro inventario personal. También nuestro cuerpo tiene memoria, de modo que podemos hacerle recordar cómo es sentirse bien.


sábado, 22 de mayo de 2010

El Reino Secreto, Robert Graves


Horse&Woman, Nicky Gill

Toda mujer de naturaleza real
posee un reino que le es más verdadero
que este pálido mundo externo.

A medianoche cuando la casa permanece en silencio
deja de lado aguja o libro
y lo visita a escondidas.

Cerrando los ojos, ella improvisa
una cerca de cinco barras entre altos abedules,
salta por encima, toma posesión
Entonces corre, vuela cabalga
(un caballo al trote viene a recibirla)
y viaja donde quiere.

Sabe hacer crecer la hierba, y que los lirios
se abran de capullo a flor mientras observa,
dejando comer a los peces de su mano.

Ha fundado pueblos, ha plantado arboledas,
y consagrado valles para arroyos que corren
frescos a una bahía cerrada.

Nunca he osado interrogar a mi amor
sobre el gobierno de su reino,
o su geografia.

Ni la he seguido entre aquellos abedules
con una pierna sobre la verja
espiando en la niebla.

Pero me ha prometido, cuando yo muera,
un pabellón bajo su palacio privado
en un claro del bosque,
donde crecen gencianas y claveles
y a veces podamos encontrarnos.

Robert Graves, 1960

miércoles, 19 de mayo de 2010

Las herramientas y el camino entre mundos

"...¿ Y si soñaras que ibas al cielo y allí recogías una extraña y hermosa flor?
¿Y si cuando despertaras tuvieras la flor en tu mano? ..."

Samuel Taylor Coleridge



Lady Hamilton as Circe (1782), George Romney


En el inicio del entrenamiento mágico, con el fin de familiarizarnos con las estructuras rituales, se hace énfasis en elementos externos como las herramientas (vara, cáliz, pentáculo, athame, etc). Y es curioso, a medida que adquirimos experiencia, comprobar cómo alguno o varios de estos elementos termina por caer en desuso, o resulta completamente prescindible, cuando tenemos que trabajar en cualquier lejos de nuestro arsenal mágico.

Por lo mismo, podríamos pensar que durante el entrenamiento se nos introduce a la mala costumbre de acumular parafernalia inútil, sin darnos cuenta de la función que esta cumple en nuestro aprendizaje. Muchas personas aprenden a ir en bicicleta con la ayuda de las rueditas auxiliares, que para eso existen. Lo extraño sería que cuando estas personas ya sintieran la seguridad necesaria para mantener el equilibrio por sí mismas se aferraran a sus ruedecillas y negaran la posibilidad de prescindir de ellas.

El proceso de conseguir las herramientas mágicas en sí forma parte del aprendizaje, así que se debería descartar de entrada la idea de ir a nuestra tienda esotérica de confianza con la lista de la compra. Si nuestra formación mágica se inicia en la búsqueda de esas herramientas mágicas ésta constituye en sí un primer trabajo que nos lleva a relacionar los mundos físico y astral, poniendo a prueba nuestras habilidades a la hora de movernos entre ellos.

En mi caso, la búsqueda de las herramientas inició con una serie de pathworking centrada en el contacto y exploración de las propiedades de los reinos elementales. Una vez bien empapada de las nociones, sensaciones, asociaciones, etc. derivadas de estos recorridos astrales, así como de las propiedades y funciones de la herramienta misma, llegaba el momento de condensarlas en la imagen de la herramienta personal.

Para empezar a trazar y abrir el camino personal que va de un mundo a otro, esta herramienta debía ser posteriormente localizada o elaborada en el plano físico. Obviamente, la imagen de la herramienta física, aún compartiendo atributos como material, tamaño, forma, color, etc., no siempre correspondía al cien por cien con la imagen creada en el astral, sin embargo, una vez realizado correctamente el vínculo entre ambos mundos, una imagen y otra podían superponerse mentalmente con suma facilidad.

En este proceso, la consagración de las herramientas era un añadido, una muestra de respeto hacia los Dioses, o hacia el Arte, una presentación del trabajo ya realizado, del objetivo conseguido. Las herramientas son una extensión de nosotros mismos, y una prueba de nuestros primeros logros, y es importante entender que su contraparte física es sólo la punta del iceberg.

Una vez superada la fase de elaboración de herramientas, y tras haberlas usado y probado y tenido en su lugar correspondiente en el altar durante los rituales por el tiempo que esto era necesario, podemos guardarlas tranquilamente, o incluso destruirlas para mayor seguridad (lo que no se debe hacer es dejarlas en manos de otra persona, por lo mucho que tienen de nosotros mismos), porque, de hecho, no las necesitamos en esa forma física concreta.

Las herramientas son una parte de nosotros que podemos separar y proyectar en cualquier objeto que cumpla con los requisitos mínimos. Por decirlo de algún modo, poseemos el "espíritu" de nuestra herramienta, con el que podemos imbuir de forma permanente o transitoria un objeto similar, siempre que previamente haya sido limpiado (y esta es la función real de la "consagración" de las herramientas).

Esto pudo resultar muy útil en tiempos de persecución, uno podía deshacerse tranquilamente del arsenal comprometedor sin perder nada de importancia o, más práctico aún, cuando podía emplear como herramienta mágica cualquier utensilio doméstico cuya apariencia no fuera susceptible de levantar sospechas. Y en la actualidad puede servir para tener la seguridad de estar preparados para responder a nuestras necesidades mágicas con cualquier cosa que tengamos a mano, y para tomar conciencia del modo en cómo funciona la magia.