jueves, 3 de abril de 2008

Grandes cuestiones a tener en cuenta

Vale más tener una pregunta interesante y guardársela hasta dar con una contestación decente, que almacenar unas cuantas respuestas mediocres que nos permitan quedar bien y "salir del paso".

Aquí unas cuestiones elementales planteadas por Crow en un foro de paganismo, que cada cuál elabore las respuestas como mejor crea... a ver si le convencen o toca seguir investigando un buen rato en ellas.

Por mi parte, ya elegí la segunda opción.


31/03/2008

No, no son preguntas tontas.

Son las mas logicas.

Que tan valido es hacerle al autodidacta cuando al mismo tiempo sabes que las tradiciones por lo general son orales y por via tipo linaje. O en algunos casos al estilo "este fue el menos peor que conseguimos para el trabajo". Hay cierta necesidad de continuidad, hay cosas que para sobrevivir necesitan de otros pero al mismo tiempo sabes que no puedes como tradicion hablar en publico.
Tienes casos de pueblos indigenas en donde los wannabes se apropian de tradiciones que no entienden tomando de forma parcializada lo que les interesa rompiendo reglas y tabues. Rompiendo las formas.

Es posible crear tu propio camino?. Sip. Cuando enfrentas al adversario interno y ves cual es el unico modo de vencerlo te muestra la puerta. El. El enfrentamiento con la sombra. Se repite en varias tradiciones y cuando lo haces ya andas a medio camino y espero que si a alguna parte.
Como enfrenta al guardian del umbral el paganismo o la muerte del ego?.
Como enfrenta al adversario o hace el manejo de sombras internas para ver que las distintas almas que te conforman (las partes fragmentadas de ti mismo) pueden y deben ser unidas?.

Toda tradicion tiene una razon de ser, algunos hacen el trabajo sucio, otros sirven como sistemas de defensa, en otros casos son vigias u hombres de accion?. Para que sirve entonces el paganismo? Que funcion tradicional cumplia?
Las formas de epsiritualidad relacionadas con la naturaleza hasta donde creo ver estan relacionadas con los ciclos de la vida, la agricultura pero tambien la caceria. Que elementos tiene el paganismo de ello?.
Como enfrenta a los depredadores sean humanos o no?
Como sana o cuales son sus sistemas para recibir informacion o preveer cosas que puedan ocurrir?.
Hay un momento que puedes actuar y aprender en base a informacion de libros. pero hay momentos en que necesitas pasar a otro nivel y que es el de la palabra viva (nop, no me estoy poniendo biblico). Como realizan ese salto?.
Como hacerlo si los maestros o los posibles linajes brillan por su ausencia?.

Hay personas que toman un camino para sentirse bien. Otros lo toman cuando no tienen otra opcion. Que hace un pagano para ser el que hace la diferencia?.


03/04/2008

El sexo y la sexualidad humana (ojo que ambas cosas son distintas) son parte de la vida cotidiana del ser humano y en varios sistemas de espiritualidad estos tambien forman parte de una u otra forma. la pregunta que relacin tiene el paganismo con ello.

Varias formas de espiritualidad buscan no controlar la sexualidad de sus practicantes pero si mejorar su calidad de vida y evitar abusos, en otros casos hay elementos que parecieran sexuales pero que no lo son y que tienen un significado definido (...).

En ese sentido en que lugar queda la sexualidad en el paganismo no solo hablando de fertilidad.
Pareciera pregunta que ni al caso pero no lo es.


Ahora otra situacion.

Que puede hacer cada nivel de "paganismo" ante las cosas que provocan un desequilibrio. Asi como no todo catolico termina siendo sacerdote o no todo indigena termina siendo chaman cada forma de espiritualidad tiene ciertos elementos que sirven de sistemas de defensa ante cosas que estan mal, ya sea cosa espirituales, morales o humanas.

Esto es: cual es el conocimiento basico que tiene el pagano para resolver cosas que necesitan defensa psiquica, espiritual o fisica. y como lo resuelve?.
Hay un sistema de sanacion y cual es sus limites asi como sus ventajas?
hay un medio para conocer o tener informacion sobre las cosas?
Como se defienden ante aquellos que dañan a otros?
Y que es lo que pueden y no pueden hacer?.


En los foros de mexicanidad el asunto se limita a cruzar los brazos cuando hay problemas o de plano casi dar las nalgas al agresor con un exceso de cortesia o en el peor de los casos invitan al que tergiversa sus tradiciones a trabajar con ellos para conocerlo mejor y saber como actuar. En un foro wicca no eran capaces 600 miembros de callarle la boca a un tarado. Y en otro solo 6 de casi mil les respondieron a los wiccamex pero pocos hicieron algo?. Esos son problemas simples que se ven no solo en foros de mexicanidad o wicca sino en general.

Que hace un pagano cuando alguien muere y necesita que su alma descanse? o ante un espiritu maligno?, en situaciones humanas cuando alguien hace daño y solo esta un pagano enmedio que puede evitar que ese sujeto continue dañando?.

En resumen: cual es el sentido practico de el paganismo en lo que puede y no puede hacer en sus distintos niveles. desde un simple principiante a alguien ya avanzado?
Que sistemas de defensa tiene, cuales para bloquear, cuales para sanar y cuales para recibir informacion?.


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jueves, 27 de marzo de 2008

Limpieza estacional

Como cada año, estas fechas alteran a ciertas personas - entre las que me incluyo- sobremanera; demasiado impulso que si no se descarga adecuadamente va creando nerviosismo, confusión mental y otras formas de malestar interno que agota. Resulta, por lo tanto, muy de agradecer tener alguna actividad física que realizar, y son fechas propicias para la limpieza.

Una limpieza estacional en toda regla - esa en la que das la vuelta al colchón y sacas la ropa de temporada - implica dedicación y planificación; por eso nos tomamos al menos un día libre del trabajo para "concluir lo que empezamos". Y conlleva toda una serie de trabajos asociados como sacar todo lo que tenemos, deshacernos de lo inútil, y buscar un lugar adecuado para todo aquello que después de la selección conservamos. Y luego en todo caso siguen el plumero, el agua, los detergentes y demás.

La limpieza estacional, como una pequeña mudanza, es algo que solicita esfuerzo físico, mental y, no pocas veces, emocional. Y uno no siempre se ve con ánimo de ponerse a la labor; pero en ocasiones se hace necesario, y no precisamente por la casa.

En esas ocasiones en las que necesitas resetear tu vida, deshacerte de lo que ya no sirve pero molesta, hacer sitio para lo que ha de llegar, recuperar espacio personal, y reencontrarte contigo mismo.

Así que en primer lugar rompes con la cotidianidad, y te tomas un tiempo para trabajar en otra cosa, y estar solo con tus pensamientos. Es diferente el modo en el que uno piensa cuando tiene las manos ocupadas... no da vueltas y más vueltas sumergiéndose en una misma idea prometedora o tormentosa, sino que la observa desde la distancia, sin darle más importancia de la que merece, y nos aporta claridad y un cierto alivio.

Claridad y alivio necesarios para el momento en el que sacamos todo lo que tenemos guardado, y pasean ante nuestros ojos tantas cosas que ni siquiera recordábamos que estaban aún por allí; todos esos objetos que en sí mismos no son más que plástico o metal o tela, pero llevan asociada una maldita carga emocional.
Y entonces vuelve a la memoria el día en que decidimos meter aquello en lo más profundo del cajón, para que el recuerdo asociado en cuestión no nos atormentara, pero no nos atrevimos a deshacernos de aquello de una vez. Y llega la reflexión de si el momento de hacerlo ha llegado, o aún lo esconderemos hasta la próxima ocasión.

Recuerdo haber tenido una caja de zapatos en la que guardaba cartas y escritos de otras épocas, sólo la abría para revisarla en las limpiezas y otros momentos cumbre. La habitación revuelta, toda la ropa del armario tendida sobre la cama, el suelo ocupado por las columnas de libros... Llegaba "el momento de la caja", de abrirla, sacar dos o tres hojas, leerlas abstraída sentada de cualquier modo; recordar, sentir las punzadas de la memoria, de la emoción contenida, sopesarlo, sacar otras hojas, leerlas, soltar alguna lagrimilla, esbozar una sonrisa, rasgarlas y depositarlas en una gran bolsa de basura como quien lanza flores al mar.

Pero luego te levantas y sigues con la tarea, porque ¿recuerdas? toda la ropa del armario está tendida sobre la cama, y no quieres dormir en el suelo, que tampoco es el mejor lugar para los libros.

El proceso es el mismo con la ropa, con los libros, con lo que sea... divides entre lo que va a la basura, lo que a ti no te sirve pero sí puede servir a otros, lo que deberías retornar a su propietario original, y lo que te quedas. Todo tiene recuerdos, de lo que ya no eres/no necesitas, de lo que quieres seguir siendo o vas a potenciar.

En esta fase entra también el cambio de lugar de los muebles... una práctica que resulta excelente cuando sentimos que el entorno está demasiado cargado, o nosotros nos sentimos atrapados o bloqueados. Se trata de reorganizarse, de buscar nuevas maneras de ubicar lo que ya había, por estética o por ganar espacio, o porque descubrimos que un mismo elemento que antes servía para una cosa nos va a servir mejor para otra. Como el Tetris, pero a lo grande... como en nuestras cabezas.

Luego, ya sí, el combate contra la suciedad, que se da en dos modalidades.

Modalidad dura (y primera en atenderse): cuando nos enfrentamos a la grasa que se acumula en los rincones de la cocina a los que no llegan nuestras manos, y a veces, nisiquiera nuestra vista. Agua muy caliente, estropajos y lo que sea para recuperar el tacto de la superficie original. Es la fase de la limpieza en la que podemos descargar sin necesidad de represión todo el enojo - así sea con uno mismo - que nos haya provocado el encuentro con ciertos recuerdos. Le das bien fuerte, con toda tu rabia acumulada - que va a hacer falta - , y expulsas ambos tipos de suciedad acumulada, la de la cocina y la propia. Es mucho más efectivo que golpear una almohada, y sirve para algo.

Y,para rematar, echamos un buen chorro de insecticida para prevenir parásitos, que nunca está de más.

Cuando se está bien cansado, es el momento de la modalidad suave: técnicas más relajadas como el barrido/fregado clásico, quitamos el polvo y pasamos paño húmedo, acariciando superficies...

Y ya por último, cambio de ropa de la casa, momento ideal para estrenar toallas, sábanas, cortinas y colchas.

Cuando hemos acabado con todo, descubrimos que ya hemos recordado todo lo que teníamos que recordar, que ya nos hemos ensuciado, revuelto, reído y llorado, nos hemos deshecho de lo que no queríamos, aunque con algunas cosas nos ha costado un poco, hemos pensado en lo que sí queríamos, y en lo que podíamos dar a otros; nos hemos peleado con nosotros mismos y con todo, y también nos hemos descargado; hemos visto lugares de nuestras casas que sólo nosotros conocemos y nuevas posibilidades de colocar las cosas... Nos hemos preparado un buen lugar en el que estar, y estamos cansados, sí, pero también relajados y satisfechos.

Encenderemos unas velitas, pondremos, tal vez, algún perfume, una música suave, que vaya "creando ambiente" mientras nos damos un baño, y, al salir, felices de estar en nuestra piel, nos secaremos con nuestras nuevas y suaves toallas, y nos iremos a relajar aún más... porque el primer sueño después de una limpieza de este tipo - sobretodo si hemos cambiado la cama de lugar y hay sábanas nuevas - parece siempre más auténtico que cualquier otro.

Hay, claro está, otras opciones para acabar el día; pero, en todo caso, si hay que cenar, se cena fuera... sólo faltaría!

miércoles, 26 de marzo de 2008

Tú me quieres blanca

De Alfonsina Storni, y sus versos como espadas al servicio de una justicia tan a menudo negada.

Tú me quieres blanca

Tú me quieres alba,
me quieres de espumas,
me quieres de nácar.
Que sea azucena
sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada.

Ni un rayo de luna
filtrado me haya.
Ni una margarita
se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
tú me quieres blanca,
tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
las copas a mano,
de frutos y mieles
los labios morados.
Tú que en el banquete
cubierto de pámpanos
dejaste las carnes
festejando a Baco.
Tú que en los jardines
negros del Engaño
vestido de rojo
corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
conservas intacto
no sé todavía
por cuáles milagros,
me pretendes blanca
-Dios te lo perdone-,
me pretendes casta
-Dios te lo perdone-,
¡me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,
vete a la montaña;
límpiate la boca;
vive en las cabañas;
toca con las manos
la tierra mojada;
alimenta el cuerpo
con raíz amarga;
bebe de las rocas;
duerme sobre escarcha;
renueva tejidos
con salitre y agua:

Habla con los pájaros
y llévate al alba.
Y cuando las carnes
te sean tornadas,
y cuando hayas puesto
en ellas el alma
que por las alcobas
se quedó enredada,
entonces, buen hombre,
preténdeme blanca,
preténdeme nívea,
preténdeme casta.

Alfonsina Storni
http://amediavoz.com/storni.htm

viernes, 21 de marzo de 2008

Equinoccio de Primavera

Las nubes cubren el cielo como un montón de suaves telas; suave franela gris, sobre gasas lilas... sopla un viento fresco y nadie sabe dónde se esconde el sol.

Cerca del mar los almendros son prácticamente todo hojas rojas, pero en el interior aún se ven sus flores, más discretas y rosadas comparadas con las blanquísimas de los manzanos que bordean el camino.

En el bosque, permanecen aún las doradas hojas del otoño prendidas en los grises troncos y sobre el suelo; entre ellas se abren camino algunas violetas y otras florecillas silvestres a medio abrir... como un genio gigantesco abre lentamente los párpados, bosteza, se despereza y se remueve en las sábanas; de nada le valdrían las prisas.

Es un día gris y hermoso, el tiempo discurre mansamente entre sus pliegues, y una observa sin esperar nada. Dentro de poco, se endurecerán los brotes, asomará el principio del fruto y el sol, ya descubierto y sin recelos lo irá tornando amarillo y rojo, carícia tras carícia. Pero hoy, todo invita a la paciencia... hoy aún no hay nada más que la promesa de lo venidero concretada en el esfuerzo de la naturaleza por dar continuidad a la vida.

Que no es poco.

A veces sentimos que la primavera tarda en llegar, y como las crecidas hayas, mientras observamos el verde regio del joven acebo, desearíamos que soplara un fuerte viento para peinar nuestros cabellos, llevandose consigo las hojas, ya caducas, del recuerdo. Dejar que se pudran en el suelo, alimentando así nueva vida, y coronarnos nosotros una vez más del color de los inicios, alegres bajo la luz.

A veces, hay que saber esperar, aunque no sea exactamente una espera lo que sucede cuando sabemos con certeza que algo sucederá. Aún con nuestras hojitas muertas a cuestas podemos ver alrededor, las hermanas que cayeron, por el peso de la nieve en sus ramas, por la fuerza del agua que superó aquella otra de sus raíces, o fulminadas por la violencia del rayo.

Ahora sus cuerpos de madera se pudren sobre la negrura de la tierra, entre los montones de hojas arrastrados por el viento. No acabaron, no cesará la vida de surgir, con nueva forma, de ellas. Pero, detenido su ascenso, no habrá para ellas otra primavera.

Incluso el tocón, que un día ya lejano pareciera herido de muerte por el hacha del leñador, rebrota con esfuerzo, levantándose en una nueva juventud, aspirando a rozar, de nuevo, las alturas que otrora conoció como compañeras. Pero para las caídas no hay ya un hoy, ni habrá un mañana; perdida su forma, hasta la disolución, queda para ellos un trecho aún más largo, si no se pierden en el camino, hasta llegar al punto en el que estuvieron en sus mejores días.

Entonces, cabecita de hojas cobrizas, no estés triste, y espera, sin esperar.
Tus ramas aún fortaleciéndose, son bastante fuertes; tus raíces se agarran bien a la tierra, y aún han de profundizar más; sin desafiar al rayo y sin temer la amenaza del leñador, paciente... el tiempo pasa, y el devenir no se detiene... el mismo calor que ha de venir a perfilar de luz la corteza de tu piel y enredar sus rayos en tus hojas, arde ya por dentro, de la raíz a la copa; el fuego del cielo puede tardarse un poco, el de tu sangre de sabia se ha encendido ya.

Por ello, ¿sabes? Aún vives.

martes, 18 de marzo de 2008

Reglas estándar vs. reglas alternativas

Parece que demasiado a menudo se olvida la importancia de - intentar, al menos - ver las cosas como son en lugar de como queremos, o tememos, que sean. Posiblemente volveré sobre esto en otro post, pero hoy tengo que centrarme en que, como tantas otras cosas, esto debe hacerse empezando por uno mismo.

Por supuesto, a partir de lo que uno es se avanza hacia a lo que uno tiene la voluntad de ser. Lo que no se puede es olvidar que se trata de un proceso que requiere del conocimiento específico sobre aquello con lo que vamos a trabajar. No tendría sentido tratar de construir algo sobre un terreno desconocido, con materiales igualmente desconocidos, con un diseño interesante sobre el papel, pero que no trae las indicaciones precisas para que llegue a ser una obra tangible. Cada terreno tiene sus peculiaridades, a las que corresponden unos u otros materiales, diseños y técnicas de construcción.

Esto también atañe en aquello que se refiere a las normas propias enfrentadas a las ajenas. Cierta persona me comentaba que "cuando uno trata de ser fiel a sí mismo, se sorprende, y sorprende aún más a los demás". Es posible, porque a menudo andamos embutidos en normas y leyes, a veces no escritas, que no nos atañen, aunque se den por sentadas.

Ahora bien, si tenemos que romper alguna de esas normas, y tras hacerlo nos invade la vergüenza, es que algo está yendo realmente mal. Cuando uno es fiel a su naturaleza, cuando hace lo que realmente quiere/necesita hacer, no queda espacio para que surja el arrepentimiento, o la necesidad de esconderse. No es una cuestión de orgullo, sino de honestidad.

No es lo mismo que algo nos duela, a que algo nos dañe; no es lo mismo desear que las cosas hubieran ido mejor, que arrepentirse de algo; no es lo mismo ser discreto que andar escondiéndose...

Cuando somos fieles a nuestras reglas, no hay engaño.
En ocasiones nos encontramos en alguna situación en la que es imposible evitar que alguien salga disgustado; en la que nuestro comportamiento queda muy lejos de lo que se supone que se espera de nosotros. Y, sin embargo, si se está en paz con las propias reglas, no hay error.

Si alguien a nuestro alrededor queda sorprendido por nuestro proceder, es porque no estaba viéndonos como lo que somos, sino como quería (o temía) que fueramos. Pero nosotros nos mostramos íntegros, sin importarnos que sea ésta comprendida o no, respetada o no.

De este modo aunque nos rodeen las acusaciones, sabemos que el error hubiera estado en actuar del modo contrario. Sabemos que haríamos lo mismo de lo que nos acusan una y otra y otra vez. Comprendemos que el ser honesto, (que no es lo mismo que ser cruel o provocar daños innecesarios) también tiene un precio a pagar, pero lo pagaremos gustosos. Y así andamos cómodos en nuestra propia piel, completos, sin miedos, tranquilos y felices.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando uno no conoce sus propios límites? ¿Cuando uno no tiene esas reglas personales a las que ceñirse ? Que puede pensar que no hay reglas, o que cualquier cosa sirve para cualquier persona, y acabar metiendo la pata hasta el fondo...

Y esto lo veo demasiado a menudo. Toda la sarta de memeces que se hacen en nombre de una idea más bien absurda de libertad, una especie de reacción infantil contra "lo impuesto", cuya relación no cabria en un blog. Hay que conocerse bien y tener valor para ejercer la libertad; saltar al vacío con la idea de volar puede ser una idea atractiva, pero estamparse contra el suelo a medio camino no tiene ninguna gracia.

Ante una acción que transgrede las normas estándar, parece que sólo hay dos opciones; la censura, o el deseo de imitación, ambas fruto de la incomprensión de lo que hay detrás, y realmente importa.
Como brujos, muchos han invertido la mayor parte de sus esfuerzos en defender las normas alternativas y combatir la censura, y está bien. Pero se ha descuidado, tal vez, el advertir sobre lo absurdo de la imitación sin comprensión previa de la razón de la existencia de estas normas alternativas.

Si algo nos va a hacer sentir mal, simplemente no lo hacemos, porque nos vamos a sentir mal aunque el mundo entero nos esté aplaudiendo. No sirve de nada proclamar que algo "no es incorrecto" si al hacerlo nos morimos de la vergüenza y corremos a autoflagelarnos por el arrepentimiento, o a escondernos como cobardes. La creencia de que algo "es incorrecto" puede ser una carga, pero no nos vamos a liberar de ella por la fuerza o por la autoimposición, dado que con ese proceder sólo estaremos añadiéndole más peso.
No basta con la intelectualización, hay que comprender, y sentir; cuando llegue el momento, simplemente dejaremos ir esta carga, con suavidad y seguiremos en nuestro camino, andando cómodos en nuestra propia piel, íntegros, sin miedos, tranquilos y felices.