lunes, 22 de septiembre de 2008

Postpaganismo


Ya llegó el Equinoccio, y el momento de presentar el nuevo proyecto: Postpaganismo.org Dejo aquí el texto de la intro, no sin antes dar las gracias a los lectores, pero sobretodo a los "escritores de comentarios", de este blog, y dar mi palabra que en un par de semanas os escribo los mails que os debo.

Besos!

Que es ?

El término Postpaganismo trata de definir una extensión del paganismo y a la vez un rechazo a las limitaciones de éste.

NO es una nueva escuela, sino una cuestión personal... Lo digo, porque estamos acostumbrados a que cada vez que alguien tiene una mínima diferencia con lo anterior, se inventa un nombre y “crea” una nueva “tradición”. No es esa mi intención; mi único propósito es seguir publicando, ahora algunas ideas respecto a temas comunes y otros que no tanto; sé que algunos se molestarán, pero no pienso discutir, y sé que a alguien gustarán, pero tampoco se trata de dar lecciones.

Ha llegado un momento en el que me resulta molesto el que me relacionen con la wicca o el paganismo en las formas en las que se han hecho populares en los tiempos que corren. Por otro lado, cuando conocí -después de tantos años- alguien que sí sabía del tema, en lugar de dar saltos de alegría, dejarlo todo y salir corriendo hacia allí como siempre había pensado que sucedería; me quedé bastante fría y seguí buscando por otros rumbos, al darme cuenta de que aquello en realidad no satisfacía mis necesidades.

Los hijos son de quien los cría, no de quien los trae al mundo; aunque conservo el respeto por los seguidores reales de diferentes caminos o tradiciones paganas, pero lo cierto es que no parece que les deba nada.
He cerrado una etapa importante, pero en lugar de verlo como una una negación de todo lo anterior, se me presenta como el punto en el que ha ido a confluir y desembocar de una manera natural todo lo aprendido, en una u otra etapa, enlazando cada elemento en una misma línea coherente. Camino del relámpago, que me ayudó a encontrar un camino de sangre, mucho más lejos de lo que en un principio podía imaginar, pero más real que los eriales por los que en esta búsqueda me tocó transitar.

En los últimos años he visto degenerar las palabras que en otro tiempo tuvieron un sentido para mí, y que ya no puedo usar por eso mismo. Fue como si unos extraños lo echaran a uno de la casa familiar en la que se ha criado. Al fin reencontré la idea simple, la de un paganismo como era antes de que el término se desprestigiara - Es decir, antes de que designara una espiritualidad vacua, un juego de apariencias, una oligarquía de formas caducas y retrógradas, una inmensa comunidad de adolescentes mentales sufriendo de tortícolis crónica por mirar siempre atrás (o a cualquier otro lugar ficticio) buscando la evasión - un paganismo que hacía referencia a una serie de personas que hacían lo mejor que sabían para dar respuesta a las necesidades propias, de la comunidad y del mundo que los rodeaba, cuyas ideas no podían encajar en las estructuras de las doctrinas “oficiales” u “oficialistas”... Y me di cuenta que no había señal de que nadie hubiera hablado mencionado más que anecdóticamente algo parecido en la red, y con ello llegó la oportunidad construir de nuevo, desde lo esencial, una fortaleza propia. Tenía esa palabra, Postpaganismo, para mí; para poner a resguardo, bajo su custodia, ciertas ideas, sin que nadie pudiera sentirse ofendido, ni venir a molestar.

Hoy es equinoccio de Otoño, y Perro Aullador cumple 5 años en línea. Me encuentro al otro lado del océano, y he anulado mi billete de regreso a esa hermosa tierra que me vio crecer, a veces a contracorriente, a veces simplemente transitando senderos de cabras, resistiendo y peleando sólo por el derecho de ser, de conquistar una vida propia. Tengo todo lo que necesito a mi alrededor, como ya lo tenía antes de partir. Considero que es el mayor logro que podía desear ver cumplido, por más que otros no entiendan su importancia, o quieran ensombrecerlo a la luz de resultados más espectaculares... y fugaces.
No obstante, soy consciente de que el camino debe seguir... Así que me encuentro presentando este nuevo proyecto, como un borrador que prepara un espacio para lo que ha de venir a continuación, con las certezas justas, pero ya si la molesta carga del temor o la duda. Con el pobre diseño que me caracteriza, trazo como huellas estas palabras sin saber a quien han de llegar finalmente, como quien se ve impulsado a asomarse a la ventana y entonar una canción, dando así forma a un llamado que nace de dentro, y puede sentir en el silencio que la respuesta llega, de algún modo, hasta ese centro.

Gracias por estar ahí :)


martes, 9 de septiembre de 2008

Pájaros en la cabeza

Hay días que no quieres pararte a esperar, pero esperas, y aún así te sorprenden siempre al llegar, de improviso... Días en los que extrañas aves parecen descender de un lejano paraíso, para venir a anidar entre nuestros cabellos; y no oímos ya otra cosa que su canción única, que nos transporta, ligeros, como una más de las ígneas plumas de sus alas.

Días en lo que cuesta concrentrarse, porque nuestros sentidos y pensamientos han sido invitados a una suerte de fiesta que no se piensan perder, llevándose con ellos nuestra atención, dejando sólo una sombra ocupándose de guardar las apariencias en lo cotidiano.

Días en los que todo parece hermoso y en nuestro interior, sin importar lo que nos rodee, algo absorve cada rayo de sol, dejándose caer, confiado, en el lecho de la hierba fresca; corre entre los árboles, se sumerge en la corriente del río, rueda sobre la arena... juega, se despeina, ríe, y nada más importa.

Hay épocas en las que escribes acerca de la magia, otras en las que tienes la suerte de vivirla, entonces las palabras sobran, y a la vez no son suficiente. Y... ni te acuerdas de actualizar el blog; pero al menos hay buenos motivos para ello :P

El equinoccio de Otoño está a la vuelta de la esquina, y toca presentar el nuevo proyecto de Perro Aullador... de vez en cuando pienso que no sé cómo lo haré, sin tiempo y con la capacidad de concentración a la fuga; pero saldrá, después de todo siempre he sido de las que dejan las tareas para última hora y , de hecho, me temo que se me de mejor así.

También soy consciente de que debo aún unos cuantos correos, y prometo irlos escribiendo... ya sabeís los aludidos que no puedo faltar a mi palabra, así que por lo pronto sólo constatar que no me olvido... que vuestros saludos y noticias sí llegan, y que siento vuestra presecia viajando a mi lado.

Muchas gracias.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Dos meses en Mexico: Notas sueltas

... La vida es demasiado corta, y hay demasiado por hacer, como para tratar de explicar a alguien lo que realmente eres, cuando ya es suficientemente complicado descubrirlo para uno mismo. No, lo importante es mantenerse en el propio centro, sin dejarse distraer. Ya quien tenga la voluntad y sea capaz ir más allá de los espejismos que rodean ese verdadero hogar que uno es, encontrará la puerta abierta y la mesa dispuesta.


Desde fuera sólo se ve como una toma un avión y aterriza en tierra extranjera, y se cree que todo lo demás llega por añadidura. Y no es así, nada viene por añadidura, a menos que renuncies a escoger y te conformes con seguir cualquiera de las corrientes que te rodean, desoyendo la propia voz interna. Demasiadas vivencias valiosas como para renunciar a sus lecciones; gritar que empiezas desde cero y agarrar lo primero que pase, no es el caso.

Muy al contrario, me doy cuenta que regenero un mundo propio alrededor, que la naturaleza ciertamente odia el vacío y la realidad se construye a partir de aquellas ideas que le proporcionamos. Entonces, veo crecer o aparecer en mi entorno ciertos elementos que parecen recuperados del pasado, ideas que, de un modo u otro permanecieron y hoy encuentran el clima idóneo para resurgir de nuevo... no es como vivir mirando atrás, porque no es como volver a vivir aquellas experiencias, sino darse cuenta que venían con una. Que las personas tienen ciertas cosas alrededor sin importar donde se encuentren, y si en algún momento estas cosas son cortadas, vuelven a surgir, como por arte de magia, como si fueran también una parte de sí, sólo que se manifiesta fuera de su cuerpo...


Otras personas no necesitan lo mismo que yo, o incluso les resultaría molesto, pero, para mí, forman parte de lo que soy, no porque no pudiera vivir sin ellas, sino porque son cosas que deben estar en el lugar que considero mi casa. Es simple; sé que es una ilusión, pero al menos es la que elijo para mí, sin importar cuanto tarde en desvanecerse... tengo cierta idea de lo que hay detrás, por eso, cuando llegue el momento en que deba desmoronarse de nuevo, no me asustaré.


(...) Siento esa diferencia más que nunca, la diferencia entre lo que hay en el fondo, en el corazón de las cosas, y aquello que lo envuelve con variadas formas. Pienso en la película del “hombre con rayos X en los ojos”, de nuevo... podría elegir ver las cosas sin piel, tal como por dentro son, ver el músculo o las vísceras moviéndose; pero al tiempo que no sería agradable, eso me robaría la información que la visión de la piel da, perdiendo la perspectiva. Basta con saber que están ahí detrás, y que aún en lo mas superficial de la piel que los cubre se muestran, que es más importante saber ver como se muestran a través de ella, que empeñarse en la insana labor de arrancarla, porque después de todo, si está ahí es por algo.

(...) Estoy aquí por unas razones que no alcanzo a comprender aún en su totalidad, por algo muy íntimo, como una línea que va desde los años de mi niñez hasta lo que un día llegaré a ser, cruzando mi pecho. Y aunque siempre creí que algún día llegaría a una especie de escuela con lecciones y pruebas y niveles, lo que se da es en realidad mucho más orgánico, implica tanto más que el aspecto intelectual o emocional; cambios y resultados se muestran en aquello que se vive día a día: o son evidentes, o es que no son.

Y a menudo recuerdo el tiempo de ingreso en el bachillerato, en el que andaba por los cafés tomando infusión de menta, y estaba enamorada de aquello que estudiaba, aunque mis compañeros no compartieran ese sentimiento, aunque fuera algo realmente muy decepcionante después, y solo asistiera a las clases que tenían algo que aportarme, mientras que el resto del tiempo lo pasara escapándome al mercado a oler la carne y la fruta fresca, o a contemplar el mar desde la playa solitaria. Entonces, cuando sentía que el mundo era una herencia muy rica que descubrir y degustar poco a poco, palmo a palmo; cuando creía en las aventuras, a pesar de que aún no tuviera quien me siguiera en ellas. Entonces, cuando todo el mundo parecía gritarme lo que no podía hacer, todo lo que podía cambiar, todo lo que se me exigía y se esperaba de mí, y yo me daba cuenta de que , aunque me dolía, no podía hacer nada de lo que se me pedía.

Ahora se acerca otro otoño, una década después, que me recuerda lo que fue aquel que se le parece aún siendo diferente, que me da lo que entonces no tuve, una fuerza sin culpa ni dudas. Ahora, no necesito que los demás me entiendan y no tengo nada que esperar de otros. Y aún así me gusta, a menudo, rodearme de personas, escuchar sus palabras, y atender sus gestos... observando la vida a través de ellas, y ofreciéndoles parte de lo que a mi se me dio, en pago por lo recibido.

En la distancia se sienten más las cosas que uno trae de herencia familiar, la necesidad casi ritual de salir a caminar, las reuniones y conversaciones en la cocina, y esa visión sobre las personas que deja de lado lo que no nos interesa para lanzarse en picado, con la precisión de un ave pescadora, encontrar lo valioso, y sacarlo al exterior. Aunque sea un momento, aunque no vaya a durar, y sin ni siquiera esperar que lo haga. Todo son momentos, al fin y al cabo, uno elige si son tiempos de vida o tiempos muertos, desperdiciados.

Siento necesidad de disfrutar, de reír, de complacer los sentidos, de hablar con la gente y expresar netamente las emociones, casi tal como vengan... A veces pienso que debería estar más seria, pero sé demasiado bien que es imposible convertirse en algo que en realidad no deseas, y si algo tengo claro es que la vía del mártir no es la mía... pienso en cuanto sufrimiento gratuito fui capaz de proporcionarme en otro tiempo, me miro en el espejo, me prometo que nunca más permitiré algo así.

No sé muchas cosas en realidad, pero el mundo me parece un lugar hermoso, a pesar de todo. Y Cuando veo a la gente disfrutando, disfrutando realmente, se me hacen más cercanos a la verdad, entregados sin reservas, perdido el miedo, conscientes del momento, sin proyectar, saboreando la vida tal como es, casi resplandeciendo, capaces de iluminar a otros con ese brillo. Algo así como cuando se da un suceso terrible, y las personas sacan lo más veraz de sí, y se enfrentan a cuestiones que normalmente tratarían de esquivar, y dejan de lado un montón de tonterías que venían cargando... pero sin dolor. No se trata de tratarse de ahorrar los momentos duros de la existencia, ni siquiera de hacer como si no estuvieran... en realidad, es todo lo contrario.

Sé que hay miradas puestas sobre mí, observando mis movimientos; algunas me ven como alguien que abre un camino olvidado, esperando poder hacer algo parecido, deseándome suerte no sólo por mí, sino por ellos mismos, esperando que ciertas cosas sean posibles; y otras que con desdén esperan que tropiece y caiga, para cebarse en mi mal como una carroña y ufanarse en el “ya lo sabía”, sin darse cuenta que así perdemos todos... pero no importa, mi primera responsabilidad en conmigo misma, nadie puede vivir por mí.

Y así, como es cierto que en determinados momentos la alegría se convierte en un arma que pone a los enemigos a raya, porque les recuerda que nada pueden por apagar el brillo de una existencia lejos de sus garras, no es menos cierto que por más que quieran alimentarse de esos males que también vivimos y no pretendemos esconder, tampoco les pueden estos aprovechar, dándose en el mismo nivel que les resulta inalcanzable.

sábado, 30 de agosto de 2008

Vida es todo

Desde ese primer pensamiento con aroma a café y pan dulce que escapa distraído en la mañana, mientras nos desperezamos, hasta el último que se diluye en la oscuridad de la conciencia como la llama de una mecha que lenta se desmaya, sumergiéndose en los restos de cera tibia. Y los sueños, aquellos que recordamos y aquellos que permanecen el el fondo de la cueva de la memoria, como semillas al abrigo de la turba.

Elegir aquello con lo que nos vamos a vestir para salir a la calle, saludar a la mañana, a ese cielo a veces límpido y otras nublado, tomar el metro y cruzar miradas... es cada una de las horas que pasamos en el trabajo, espoleados por el paso de las horas y los montones de tareas pendientes, o bien dejando que el tiempo se deslice hacia ningún lugar, con la mente en blanco... es también observar un perro que pasa, un ave que se posa en una fina rama que se balancea bajo su peso... apartarse en un acto reflejo un mechón que se deslizó hasta nuestra cara, cargar las bolsas del supermercado y hacer la cama... y es también ese recuerdo que ni sabemos de dónde salió, como un conejillo que aparece entre las matas, que nos mira a los ojos un instante, y desaparece de nuevo. El momento en el que la llave gira en la cerradura, al llegar a casa, sacarse el abrigo y sentir como se relajan los hombros...

Vida es todo, aquello cuanto podemos ver y aquello que se nos escapa, es caminar envueltos en la influencia de los astros y cuanto se encuentra más allá de ellos, albergando, o, por ser mas precisos, siendo formados por miríadas de microsistemas que de igual modo escapan a nuestra atención, como si fueran realmente ajenos; sangre y oxígeno, partículas, células, átomos...

Al encontrar otra persona, nos enfrentamos a un universo entero, con sus propias constelaciones, estrellas que nacen y mueren; y propios guijarros que las aguas del río arrancaron a las montañas más altas, dulcificando sus aristas hasta conferirles la suavidad del pétalo. Entendemos que esa otra persona, no puede ser consciente de todo cuanto le rodea y vive, y muere, aún dentro de sí; que no puede alcanzar consciente mente todas aquellas historias más viejas que ella misma, o acaso más breves que la menor fracción de tiempo que pueda percibir, que carga en su devenir... y , más allá de nuestras afinidades o aversiones, no podemos dejar de maravillarnos por su existencia, y por la nuestra propia, capaz de reflejarla .

Y así entendemos que, en nuestras relaciones, sólo una mínima fracción queda bajo el dominio de nuestra mente y nuestros sentimientos, como un islote en el mar. Tenemos que aceptar que un conjunto infinito de reacciones se dan en nuestro interior, en lo más profundo, allí donde trabajan las raíces, y otras tantas reacciones escapan de nuestro control en el exterior, como el polen que se llevan las abejas, o las semillas aladas que el viento traslada a regiones ignotas para la planta que las ve alejarse, sin saber cuántas se perderán y cuántas serán el origen de nuevos ciclos.

Que los mundos invisibles que nos influencian desde lo alto y desde lo profundo también interactuan, luchan y se aman, al margen de la conciencia y la voluntad, tan ajenos como las olas que rompen contra las rocas del peñasco, como el sol que dora los campos de trigo; sacan sus garras como predadores que podemos tratar de confinar pero no domesticar, o abren sus alas y emprenden el vuelo, como aves que podemos admirar pero no comandar.

Caminamos, y nuestra conciencia actúa como un hilo que ensarta aquellas perlas que son cada uno de esos momentos preciosos, plenos en sí mismos, sin importar si son alegres o melancólicos. Formamos así , con nuestro movimiento y experiencias, un collar para la existencia; y al morir no hacemos sino cerrar una vuelta para iniciar otra, alderredor de su grácil cuello, como en otro momento preparamos sus pulseras, brazaletes y sortijas, somos el rocío en la flor que adorna su cabellera, o encendemos un destello en el vasto océano de sus ojos.

domingo, 24 de agosto de 2008

Activistas Espirituales Inc.

Dedicado a mi muy estimada Branchy;
...por aquello que tenemos en común.

Aunque cueste de creer, los hechos sucedieron realmente, hace unas semanas, y no es un chiste...

Estando yo sentada en la terraza de un restaurante de mi barrio y disponiéndome a comer un maravilloso plato de pasta italiana, entran en escena un par de "artistas" callejeros con su performance del día. A mi particularmente nunca me ha atraído ese tipo de espectáculo, pero tampoco me molesta.

Sin embargo, terminando su actuación se acerca uno de ellos a la mesa a pedir contribución económica. Alguna parte de lo sencillo del "no" escapa a su comprensión, pero en lugar de tomarse su tiempo para reflexionar sobre el asunto, el muchacho, ataviado con turbante rojo y gafas oscuras, inicia un dicurso-soliloquio...

De entrada diré que, a parte de que me interrumpan cuando estoy comiendo, tampoco me ha hecho nunca demasiada gracia que me hablen detras unas lentes oscuras... en todo el tiempo no respondo, pero creo que mi cara habla por mí.

Nosotros somos artistas, y este es nuesto medio de vida; no vivimos de explotar a la gente, sabes?

...Claro, no es explotación; que la gente de las vulgar masa, además de trabajar como esclavos os regale a vosotros su dinero por recordarles con tan poca gracia lo imbéciles que vosotros creeis que son debería llamarse "re-explotación".

En realidad nosotros seguimos el modo de vida hindú, no pertenecemos al sistema, sólo que tenemos que pasar inadvertidos en él para sostenernos.

No sé si tu habrás conocido a un hindú en tu vida, yo sí; sé perfectamente lo que es el ghi, que presumes de conocer; y además lo sé preparar y aplicar en masaje, porque casualmente un yogui me enseñó... así que no me vas a impresionar precisamente con eso. Lo que haces ni siquiera pasaría como una parodia de lo que tratas de imitar, y es una falta de respeto contra lo que se supone que defiendes, así que antes que unas monedas lo que te estás ganando es una patada en el estómago, que yo no te daré, pero ya te llegará, no lo dudes.

Porque nosotros somos activistas, no politicos - la política no nos interesa - somos activistas espirituales, nuestro objetivo es despertar conciencias dormidas.

Tal vez deberíais empezar por las propias, no crees? Como sugerencia, si pretendes seguir el modo de vida hindú, por un lado, y ser realmente apolítico, por otro, estaría bien que le dijeras a tu compañero que se sacara el parche con la swastika tachada del culo de sus pantalones - la swastika es un símbolo sacro en la India, sabes?-.
Y si quieres ser un activista, empieza a pensar menos en la tragedia existencial de pertenecer a la "élite" de "artistas" que están por encima de la "masa dormida" , y más en el compromiso de encontrar los medios para llegar a la gente y llevar a cabo acciones efectivas que den resultados más allá de tu triste recolecta monetaria al final de la jornada.

A estas alturas, yo sigo callada y sonriendo, me observa como si fuera la encarnación del diablo, y habla rabioso...

Porque lo material no nos interesa, lo material es efimero, como las apariencias... y creemos en el karma, sabes? - me mira con odio, levanta la voz- Tal vez en otra vida nazcas privada de esa belleza! Y se va.

Lo material no os interesa, pero te has enfadado tu sólo al no recibir las monedas que creías merecer... Las apariencias no importan, pero me has venido a molestar simplemente porque me has visto vestida decentemente ante un buen plato que además de satisfacer mis sentidos me alimenta... el mismo plato que, aunque podrías pagar si dejaras de gastarte el dinero en lo que sea que fumes que te ha dejado el cerebro tan dañado como lo tienes, consideras un "lujo innecesario". Me has venido a molestar porque has reparado en mi anillo de gemas y te ha parecido una ostentación, aunque sea precisamente hindú, un símbolo de aprendizaje... y un regalo. Y me has querido asustar diciendo que en otra vida puedo perder mi belleza, como si yo no fuera consciente de que eso que tu ves y te parece bello, se irá con cada año que pase en esta misma vida; pero al mismo tiempo sin darte cuenta que la belleza está en los ojos y la persona del que observa y vive, y que, por lo tanto, tus palabras revelan que tu visión y experiencia son terriblemente frívolas.

Y finalmente el karma... que sabrás tu del karma? Déjate de pensar en otras vidas, y piensa, por un momento siquiera, en esta misma que estás desperdiciando. Cuando tenía tu edad, o incluso algo más joven, trabajaba en una fábrica, tenía que levantarme a las 4:30 y no siempre lo conseguía, me sentía tan desgraciada como si cumpliera una condena, era infeliz y estaba llena de complejos físicos y psíquicos. Esa fue la trampa de la que yo tenía que salir, y salir fue un largo proceso de aprendizaje y acción. Te ufanas en decir que las apariencias no importan, pero son lo único que tu puedes ver, por eso no entiendes que tu incapacidad para hacerme sentir culpable y robarme por ese medio unas monedas no venga de mi ignorancia o inconciencia, de un estado de "letargia", sino de mi conocimiento, conciencia y de un estado de "vigilia". Y sin embargo yo sé que no importa y que no soy mejor que nadie.

No puedes usar el karma en mi contra, porque no sabes lo que es; pero tampoco puedes usar en mi contra las consecuencias de mis acciones, porque precisamente ellas me han traído hasta donde estoy, y no tengo nada de lo que arrepentirme.
Pero tu no estás viendo lo que yo soy, sino proyectando lo que tu eres sobre la imagen que te has formado de mí. Y cuando crees que hablas a alguien frívolo, e ignorante, a quien le han regalado algo, te estás retratando... tu manera de "no pertenecer al sistema" es la típica de los que han enraízado en su mismo corazón, tus palabras son incoherentes y vacías, y tu vida se sustenta en tomar el fruto del trabajo ajeno, a cambio del humo con el que tratas de cegar no sólo los ojos de los demás, sino los propios.
Te vanaglorias de ser artista, pero actúas como si no supieras que el único Arte digno de recibir ese nombre exige sacrificios, estudio y dedicación, y no se vende por unas monedas. Te vanaglorias de tener conocimiento espiritual, pero lo único que haces es evidenciar una pésima educación, una experiencia existencial paupérrima, y quedar en ridículo. Porque no estás tratando de despertar la conciencia de nadie, sino de adormecer tanto la propia como aquellas ajenas que te recuerden que estás haciendo el imbécil, mientras esparces veneno sobre la tierra.
Y me desprecias, porque es desprecio lo que esa parte de ti que sí sabe y que tu tratas de amordazar en el fondo de la conciencia siente cuando te ves en un espejo.
No pienses en lo que va a ser de ti en vidas futuras, sino en esta misma, dentro de unos años... porque vas camino de convertirte en lo que dices combatir, porque dentro de diez años no estarás haciendo el payaso por las terrazas de los restaurantes, sino viviendo de las rentas de lo que otros consiguieron con legítimo esfuerzo, o de enchufado en algún negocio familiar, viviendo de explotar (a secas) a los demás; sólo estás dando un rodeo, porque esa parte de tí que aún no has podido acallar por completo sabe que no está bien, pero te resistes como un niño malcriado a aceptar su consejo de un modo pleno, sin reservas, a pagar el precio no económico que conlleva, y por el que aún podrías salvarte de acabar ahogado en la inmundicia.

Yo, por mi parte, estoy lo suficientemente en paz con mi vida, y satisfecha con la imagen que me devuelve el espejo, como para desear suerte a esa parte de tí que sigue viva, en el lance que enfrenta en inferioridad de condiciones.